Título original: Bagman // Origen: EE.UU. // Dirección: Colm McCarthy // Guión: John Hulme // Intérpretes: Sam Claflin, Antonia Thomas, Caréll Vincent Rhoden, Will Davis, Adelle Leonce, William Hope, Steven Cree, Rosalie Craig, Peter McDonald, Henry Pettigrew, Frankie Corio, Neil Linpow, Sharon D. Clarke // Fotografía: Nick Remy Matthews // Montaje: Jeff Betancourt // Música: Tim Williams // Duración: 93 minutos // Año: 2024
6 puntos
EL VIEJO DE LA BOLSA
Por Esteban Simoes
“Cuando era chico me decían una cosa (¿qué, qué, qué?) /
Que si me portaba mal me llevaba / El viejo de la bolsa”.
El viejo de la bolsa, Damas Gratis
Lionsgate es una empresa cinematográfica mediana que, radicada en la Canadá anglófona, ha sabido tener éxitos de taquilla notables, como la saga Crepúsculo o Los juegos del hambre, entre otros productos de dispar factura y resultados. En este caso, hay un regreso al mito de “el viejo de la bolsa”, pero con reglas distintas a las conocidas popularmente. Acá, el señor se lleva a los chicos buenos. Uno pensaría de antemano que es un personaje bastante gastado. Que probablemente tuvo sentido en otra época, cuando éramos chicos y jugábamos en la calle y estábamos muchas horas fuera de casa. Lo escribo sin nostalgia, apenas descriptivamente. Hoy, los chicos tienen una relación muy diferente con el afuera, y la virtualidad. Una película del 2024 no debería ignorar eso.
La mención a la compañía a cargo del film no es casual. Estamos ante un producto profesional, bien filmado y con actuaciones más que dignas. Es probable que el punto más flojo de la película sea su guión. Porque, después de una primera hora de película bastante aceptable, si bien nada sorprendente, pero pasable, la resolución del conflicto es bastante mediocre. El remañido recurso de explicar y sobreexplicar las cosas una y otra vez hasta límites inverosímiles hace que Bagman: el espíritu del mal termine hundiéndose irremediablemente. Se reiteran los flashbacks explicativos hasta el cansancio. Subestimar al público rara vez sale bien.
Conceptualmente, se trata de una película “de terror” para toda la familia. Una película que probablemente no quede en el recuerdo y sirva para asustar a padres primerizos, no mucho más. Pequeñísimo spoiler: no hay una gota de sangre, ni muertes violentas, ni grandes sustos. Esto no es en sí ni bueno ni malo. Pero habla bastante a las claras de las intenciones con las que fue hecho este producto. No molestar, no incomodar. Y es una lástima, porque nos quedamos con la sensación de que podría haber habido una muy buena película. Pero, como en el fútbol o en la vida, los partidos hay que saber cerrarlos. Algo que a Bagman: el espíritu del mal le cuesta horrores.
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