Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
El cuarto capítulo de la tercera temporada de What if…? dio otro paso hacia el delirio. En clave de comedia, retomó los hechos de un episodio de la primera temporada (What if… Thor were an only child?) para establecer un acontecimiento que podría ser significativo para todo el multiverso. Lejos de haber sido innovadora en lo narrativo, la historia se motoriza a partir del viaje de dos padres primerizos que desean recuperar a su hijo de las manos de casi todos los villanos del universo. Dirigido por Stephan Franck y escrito por Matthew Chauncey y Ryan Little, What if… Howard the Duck got hitched? inicia cuando Thor (Chris Hemsworth) había invadido Las Vegas para realizar una fiesta inolvidable. En esa oportunidad, Darcy Lewis (Kat Dennings) y Howard The Duck (Seth Green) se enamoraron y consumaron su amor mientras la convergencia planetaria amenazaba con ponerle fin al universo. Fruto del amor se concibió al hijo de ambos, que nació en forma de huevo (delirio y disparate total). A la espera de que algo rompiera el cascarón, los padres reciben una invitación al crucero del Gran Maestro (Matthew Friend). A partir de allí What if… Howard the Duck got hitched? se convierte en una extensa disputa por el huevo que podría cambiar el destino del multiverso. Al Gran Maestro y Topaz (Rachel House) se suma Yondu (Michael Rooker), quien lo roba y se escapa del crucero para negociar su venta al Coleccionista. Sin embargo, cae en la trampa de Kaecilius (Jared Butler), quien desea el huevo para que Dormammu adquiera forma física y conquiste el multiverso. En cuestión de minutos SHIELD, liderada por Nick Fury (Samuel L. Jackson) y Phil Coulson (Clark Gregg) se sumará a la disputa. Luego lo harán los gigantes de hielo de Laufey (Andrew Morgado), los elfos oscuros de Malekith (Steve French), el mismísimo Zeus (Darin De Paul) y Thanos (Josh Brolin) y la Orden Negra. Es decir, casi todos los villanos cósmicos de la Saga del Infinito forman parte de la lucha por el huevo. Del crucero del Gran Maestro al Knowhere al desierto helado de Jottunheim, Howard y Darcy navegan y huyen por el espacio para intentar recuperar a su hijo, sólo ayudados por la benevolente versión gigante de hielo de Loki (Tom Hiddleston). En ese sentido, este What if…? es tanto una aventura espacial al ritmo de Kiss como la odisea de dos padres primerizos que enfrentan los temores más grandes frente al nacimiento de su niño. En el medio, la comedia física y el humor autoconsciente contribuyen a que What if… Howard the Duck got hitched? sea una experiencia divertida, lúdica y amable. Sin caer en golpes bajos ni en grandes actos de sentimentalismo, la carrera de los padres por recuperar el huevo se destaca por adaptarse a la locura del viaje y el caos de la disputa entre bandos y, finalmente, por esos últimos gestos extremadamente humanos al enfrentar el asedio final de la multitud de villanos. En ese momento, antes de la revelación final, se consigue un instante de genuina emotividad, nada impostada, donde la odisea de los padres primerizos cobra sentido y valor. Al ritmo de I was made for lovin’ you, el huevo vuela por el aire y empieza a arrojar rayos para repeler a los villanos, incluso provocando la huida de Thanos y Zeus (gran chiste sobre orgías). En ese momento se rompe el cascarón y nace Birdie, una bebé híbrida entre humano y pato. De vuelta al hogar, este What if…? termina con el escenario más lógico para padres primerizos: la sobreprotección y la paranoia ante el mínimo berrinche de la niña. What if… Howard the Duck got hitched? apuesta a la locura a partir de una de las experiencias más comunes y estresantes para la humanidad: el nacimiento y la crianza de un niño. Ese cúmulo de temores y sentimientos está perfectamente expresado en una aventura por el universo que aglutina a numerosos villanos del Universo Marvel. Si bien el nacimiento de Birdie podría considerarse un hecho significativo para la temporada de What if…?, afortunadamente se ponderó el costado lúdico de la historia para darle un genuino valor sentimental a la odisea del matrimonio The Duck. Y que este amable delirio haya trascurrido al ritmo de Kiss se agradece muchísimo.
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