Título original: Hunting Soul
Origen: EE.UU.
Dirección: Diego Silva Acevedo
Guión: Diego Silva Acevedo
Intérpretes: Sunny Mabrey, Adelle Drahos, Aiden Turner, Matew Borlenghi
Fotografía: Schenley Sargusingh
Montaje: Diego Silva Acevedo
Música: Raúl Grillo
Duración: 97 minutos
Año: 2022
2 puntos
MALA, MALAZA
Por Esteban Simoes
A veces se hace un poco difícil hablar de una mala película. Porque, permítanme ser categórico, estamos en presencia de una mala película. Lisa y llanamente. Mala, malaza. Un concierto de desatinos que conspiran para hacer de esta una experiencia muy curiosa. Un desaguisado que es casi tan malo que te hace querer reír. Casi. Ojo, quizás sea disfrutable desde ese lugar. Para mirar con amistades comiendo pochoclo, en confianza, y reír de lo malas que son las actuaciones, lo descafeinado de un guión que entrega poco y nada, que no logra ser una película de terror ni mucho menos generar algún tipo de suspenso digno de mención. Hasta tenemos a un personaje que nos explica todo, de manera innecesaria, promediando la hora. El demonio de ocasión también se siente barato, el escaso CGI se ve apurado y todo lo antes mencionado conspira para que sólo las almas realmente muy sensibles se sientan interpeladas por este dramita de pocas calorías que quiere ser algo que no podría nunca ser.
De todas maneras, motivado por su visionado, pienso en el consumo irónico, una de nuestras marcas de época. Tal vez ahí haya una oportunidad para esta película. Para disfrutarla en una video llamada con algún amigo lejano, una pareja a distancia, situaciones así, dado que la película data del 2022 y vaya uno a saber por qué llegó a nuestras pantallas en este final del 2024, con lo que, sabemos, se consigue fácilmente por ahí. El director y escritor Diego Silva Acevedo realmente no pega una, los personajes son unidimensionales a más no poder y realmente, como dijimos antes, las actuaciones no están a la altura. Sumado todo esto a la musiquita de piano en las situaciones “dramáticas” y unas cuerdas muy trilladas para las situaciones de “suspenso”, porque para terror no le da ni con comillas, tenemos un combo explosivo que sólo Michael Bay sabría cómo hacer estallar.
En definitiva, estamos en presencia de un producto muy pobre que no sabe cómo generar una emoción que parezca humana. Quedamos indefensos ante tanta impericia llevada a la pantalla. Debo confesar, en este sentido, que los últimos cuarenta minutos fueron un suplicio y el plot twist final, una pavada total. Una película que me recordó a ciertos productos enlatados de la televisión más ramplona de fines de los noventa, principios de los dos mil. Y, por ahí, en ese espíritu del viejo cable esté su sobrevida.
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