Por Patricio Beltrami
NdR: este capítulo contiene spoilers.
A falta de cuatro episodios, difícilmente haya alguno mejor que Cent’Anni. En esta ocasión, El Pingüino profundizó en el pasado de Sofía Falcone (Cristin Milioti) y los motivos por los que ha desatado una guerra contra su propia familia. A mitad de temporada, la historia ha alcanzado el punto de no retorno para Sofía, Oz (Colin Farrell) y los Maroni. Escrito por John McCutcheon y dirigido por Helen Shaver, Cent’Anni inicia mostrando la otra cara del final de Bliss. A punto de ser ejecutados por los matones de Nadia Maroni (Shohreh Aghdashloo), Oz traiciona a su socia para salvarse, pero Nadia le revela a Falcone que El Pingüino es el asesino de su hermano Alberto. De esa forma se comprende que Oz haya abandonado a Sofía mientras huía en auto junto a Victor (Rhenzy Feliz). Tras pedirle ayuda al psiquiatra Julian Rush (Theo Rossi), Falcone se desvanece y se inicia un extenso flashback. Durante más de la mitad del capítulo, se realiza un recorrido sobre la vida Sofía poco más de diez años atrás, cuando la heredera del imperio presidía una organización para prevenir el suicidio entre mujeres. Pero su futuro empieza a empañarse cuando una periodista la interpela sobre varios suicidios entre empleadas del club de su padre. De fondo no sólo aparece Oz, en esos tiempos como su chofer, sino que además regresa el trauma por la muerte de su madre Isabella, quien apareció colgada en su habitación. Y un encuentro secreto con la periodista condena a Sofía. Al ver fotos de las autopsias, se da cuenta que los suicidios habían sido homicidios y, también, recuerda que sus padres tenían heridas en las manos cuando halló ahorcada a Isabella. Arrepentida, Sofía defiende el honor de Carmine (Mark Strong) y regresa a la mansión. Una vez allí, el patriarca la reprende, la despoja del trono a futuro y la echa de la fiesta. Sin embargo, la humillación se completa, complicidad mediante de Oz, con una doble incriminación: por la muerte de siete mujeres ahorcadas y por la acusación de toda su familia sobre supuestos problemas mentales, heredados de su madre, para internarla en Arkham. Esta emboscada termina con un encierro de diez años en Arkham, donde Sofía sufre abusos, maltratos, golpizas y torturas. Cent’Anni podría haberse quedado únicamente con esta caída hacia la locura en el mismísimo infierno, donde deja de ser Sofía para convertirse en una demente asesina en busca de venganza. En ese marco, la destacada actuación de Milioti, que configura este proceso a través de un amplio repertorio de matices, se complementa con la presencia de una perturbadora música incidental que va creciendo en volumen e intensidad a medida que la protagonista va perdiendo la cordura. Ya en el presente, Sofía confronta a Rush sobre su trabajo en Arkham y vuelve a la mansión para vengarse de quienes la habían encerrado durante diez años. Con un sugestivo vestido amarillo, se suma a la cena familiar y realiza un desconcertante brindis, entre pases de facturas, la celebración del ascenso del tío Luca (Scott Cohen) como jefe de la familia y una despedida por su viaje a Italia. Sin embargo, Sofía tenía un as bajo la manga. Luego de pasar una amable noche de juegos e historias en el invernadero junto a su sobrina Gia (Kenzie Grey), Falcone regresa a la mansión, donde ingresa con una máscara antigás. Luego de reconectar los tubos, Sofía se pasea alegre y triunfal, abriendo puertas y ventanas para ventilar la casa y descubrir los cadáveres de los traidores. Sólo un pariente quedó a salvo de esta matanza. Arma en mano, Sofía despierta al primo Johnny (Michael Kelly) porque desea tener una charla. Cent’Anni narra virtuosamente el camino de Sofía hacia el trono de la familia Falcone. A partir de un guion atractivo y una puesta en escena excelentemente ejecutada, no sólo justifica la naturaleza perturbadora y temeraria de Sofía, sino también el miedo que irradia en su entorno lleno de culpa, incluido Oz. Así, la profecía de Carmine Falcone sobre la heredera de su trono se cumple al mismo tiempo que deja ser un chivo expiatorio de la familia para consagrarse como asesina en serie. El mito más temido por El Pingüino irá a la guerra en su contra, hasta las últimas consecuencias.
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