Por Patricio Beltrami
NdR: este capítulo contiene spoilers.
El tercer capítulo de El Pingüino tuvo dos arcos centrales que, si bien se entrelazaban todo el tiempo, funcionaron y se resolvieron por separado. Por una parte, la miniserie indagó en el pasado de Victor Aguilar (Rhenzy Feliz) para profundizar sobre los motivos que sustentan su desequilibrada relación con Oz (Colin Farrell). En tanto, la otra subtrama estuvo centrada en el vínculo entre el mafioso y Sofía Falcone (Cristin Milioti), unidos por el odio hacia los jefes de la familia pero incapaces de dejar en el pasado los rencores y la desconfianza mutua. Escrito por Noelle Valdivia y dirigido por Craig Zobel, Bliss arranca con una gran secuencia que refuerza la conexión de la serie con The Batman. En un flashback, se presenta a la familia de Victor, cuyos padres estaban preocupados por sus malas juntas. Esa noche, Vic se junta con otros jóvenes en una terraza, donde pasa más tiempo junto a su novia Graciela (Anire Kim Amoda). Pero todo acaba abruptamente cuando las bombas del Acertijo estallan y una ola gigante impacta contra el departamento de los Aguilar. Tan contundente resulta ese inicio que nada más se necesita para indagar en el perdido, solitario y herido Victor. En el presente, el camino del joven estará mayormente separado del de su jefe. Solo en el departamento de Oz, Vic comparte una noche con Graciela, quien lo incita a irse juntos a California porque no les queda nada en Gótica. Esta idea resonará en su cabeza durante el resto del capítulo, llevándolo al extremo de la angustia ante la posibilidad de traicionar a su jefe. En tanto, lo más atractivo de Bliss pasa por el viaje de esa pareja despareja que conforman Oz y Sofía. En busca de un distribuidor para su nueva droga, usada en Arkham para sedar a los prisioneros, se citan la mafia china. Pero en su afán de convencerlos, Oz otra vez mete la pata en la negociación: sólo accederán a una reunión con el jefe si demuestran que Johnny Vitti (Michael Kelly), mano derecha de Luca Falcone, avala la operación. Ante ello, Oz usa su as bajo la manga: chantajea a Tina Falcone (Tess Soltau) para emboscar a Vitti mientras mantienen relaciones sexuales. Frustrado por la derrota, Vitti accede al pedido pero reaviva el rencor de Sofía contra su aliado. Desde allí, la tensión se apodera del vínculo. La ira de la heredera se enfrenta a una pared: El Pingüino no se arrepiente del pasado y defiende esa vieja traición. Aunque la negociación se complica por la desconfianza del jefe chino por el riesgo que implica unirse con una psicópata asesina, finalmente Sofia logra torcer su voluntad y cierra el acuerdo. Acto seguido, las prostitutas aliadas de Oz venden el bliss en el boliche, comprobando el éxito de la nueva droga. Desde allí empiezan a confluir y cerrar los principales arcos de Bliss. Luego de un ataque de ansiedad en medio de la pista, Vic recibe fuertes reproches por parte de su jefe, quien descubre su intención de abandonar Gótica. Ante ello, el joven roba el auto y parte hasta la terminal, donde Graciela está a punto de partir. Por lealtad a Oz, ambición de poder u otro motivo que se descubrirá más adelante, Vic se queda en la ciudad y vuelve cabizbajo hacia el boliche chino. Afuera del local, Oz y Sofía liman asperezas y se sinceran para seguir funcionando como aliados, pero este acercamiento se interrumpe cuando Nadia Maroni (Shohreh Aghdashloo) y sus matones los emboscan en la calle. A punto de ejecutarlos, Victor atropella a los tiradores y destroza el auto contra la camioneta enemiga. Feliz y lleno de adrenalina, Oz sube al auto y le pide al joven escapar de allí, al tiempo que grita “Qué se joda Sofía”. Tras un inicio visual y narrativamente impactante, Bliss recorre un camino irregular por la escasa conexión entre los arcos principales. Otra vez, lo más atractivo de la miniserie ocurre cuando Oz y Sofía están en pantalla negociando, amenazando, chantajeando y sobreviviendo a las mafias locales. Si bien era necesario indagar algo más en la vida de Victor, los pasajes de dudas y temores se hicieron repetitivos. Aunque las subtramas encontraron sentido en esa última escena, las palabras finales de Oz representan la naturaleza de la serie: sálvese quien pueda, ya habrá tiempo para arreglar este quilombo.
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