Título original: Idem
Origen: EE.UU. / Inglaterra / Alemania / Bukgaria
Dirección: Brian Taylor
Guión: Christopher Golden, Mike Mignola, Brian Taylor
Intérpretes: Jack Kesy, Jefferson White, Adeline Rudolph, Leah McNamara, Suzanne Bertish, Joseph Marcell, Martin Bassindale, Hannah Margetson, Anton Trendafilov
Fotografía: Ivan Vatsov
Montaje: Ryan Denmark
Música: Sven Faulconer
Duración: 100 minutos
Año: 2024
3 puntos
UN CÓMIC EN PANTALLA GRANDE
Por Patricio Beltrami
La producción y la campaña de promoción de Hellboy: the crooked man había sido distinta a las formas y estrategias que han acostumbrado las películas de superhéroes por estos tiempos. Proyecto de bajo presupuesto y con un marcado espíritu independiente de los cánones industriales, este reboot de la franquicia representaba la oportunidad para que el creador del personaje, Mike Mignola, tomara control total de la historia. En ese sentido, se esperaba un relato que se acercara más a los climas de horror característicos de la historieta. Sin embargo, queda la sensación que el largometraje parece un cómic en pantalla grande que no logra transmitir emociones ni capturar al espectador desde una narración entre previsible y fallida.
Ambientada en 1959, Hellboy: the crooked man presenta una primera secuencia atractiva. De regreso en tren desde una exitosa misión, Hellboy (Jack Kesy) y su compañera Bobbie Jo Song (Adeline Rudolph) son atacados por una araña gigante. Sin embargo, esta secuencia de acción, que incluye pelea y persecución del enorme insecto y descarrilamiento del vagón, resulta una anomalía para el resto de la película. Perdidos en el bosque, Hellboy y Jo se cruzan con Tom Ferrell (Jefferson White), un lugareño que ha vuelto a los Apalaches para salvar al amor de su juventud y eliminar al Hombre Torcido (Martin Bassindale) que acecha a los habitantes de la zona. A partir de ese momento, se abre un universo de conflictos, entre religión, demonios y brujas, que Hellboy y sus compañeros deberán enfrentar para salvar sus vidas y redimir asuntos ajenos del pasado.
En su afán de adquirir el control de la producción, Mignola cae en la trampa de respetar al material original hasta el extremo. Concretamente, a lo largo de los 100 minutos de metraje, pero sobre todo en la primera mitad, Hellboy: the crooked man se estructura abiertamente como si fuera un cómic. De esa manera, el relato pierde fluidez, se lo nota entrecortado e, incluso, se suman algunos pasajes especiales separados de la continuidad de la historia para explicar la existencia de ciertos elementos que serán clave en el desenlace. Asimismo, en escasos momentos Mignola y Taylor logran impregnarle una atmósfera de terror a la película, y eso que lo intentan a fuerza de algunos jump scares fallidos o secuencias impresionables, más asquerosas que horrorosas. Teniendo en cuenta que el autor buscaba realizar una historia que respetara la estética y los tonos del cómic, la apuesta luce decepcionante en este sentido.
De esa manera, Hellboy: the crooked man no sólo tiene poco terror, sino que además hay acción a cuentagotas. Quizás la pelea contra los muertos vivos en la iglesia sea el pasaje donde más se destaca el protagonista desde sus recursos físicos y sobrenaturales. Y allí está otro de los problemas del proyecto: la apatía de este Hellboy carente de carisma. Esto no cae directamente en la elección de Kesy, sino que los conflictos que padece resultan forzados (su relación con Jo, la disputa contra el villano o el dilema familiar). Mientras que la subtrama de Jo también es predecible, la película está enfocada principalmente en el camino de Tom, su pasado y sus cuentas pendientes. Sin embargo, nada termina de conmover o emocionar al espectador. Se trata de un mundo de brujas y demonios que no presenta estímulos visuales o narrativos, por lo que recae recurrentemente en largos discursos o explicaciones sobre los motivos y la naturaleza de las maldiciones. Si Hellboy y Hellboy: el ejército dorado apostaban por la fantasía desde la sensibilidad de Guillermo Del Toro y el primer reboot de Hellboy se volcaba fallidamente hacia la acción, Hellboy: the crooked man se queda en una vacía recreación del cómic.
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