Título original: Speak No Evil
Origen: EE.UU. / Croacia / Canadá
Dirección: James Watkins
Guión: James Watkins, Christian Tafdrup, Mads Tafdrup
Intérpretes: James McAvoy, Mackenzie Davis, Scoot McNairy, Aisling Franciosi, Alix West Lefler, Dan Hough, Kris Hitchen, Motaz Malhees
Fotografía: Tim Maurice-Jones
Montaje: Jon Harris
Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans
Duración: 110 minutos
Año: 2024
5 puntos
NO HABLES CON NADIE MEJOR
Por Matías Gelpi
Tan sólo dos años después del estreno de la polémica Speak no evil del danés Christian Tafdrup llega la -como Thanos- inevitable versión norteamericana. Versión cuya existencia es comprensible, Speak no evil es una película difícil; no sólo pensando en la barrera idiomática, tema complicado a la hora de pensar en el público norteamericano, acostumbrado a su propia centralidad, sino que también es una película problemática, interesada en “decir cosas” sobre la sociedad y que no tiene problema en ser todo lo cruel (y hasta quizás inmoral) que necesita con tal de cumplir con las propias pretensiones. No quiero exagerar ni en la extensión de esta introducción, ni con la valoración de la versión europea, pero creo que es justo mencionar que es una película que quiere jugar en las ligas del Haneke de Funny games o del Lars Von Trier de Anticristo, pero que no les llega a los talones, y que tiene tan sólo unos diez minutos de una exageradísima crueldad, algo que, por ejemplo, para Gaspar Noe sería un martes a la tarde cualquiera. Más allá del chiste, resumiría sus problemas en que no logra pegar sus casi 90 minutos de tono de comedia negra con la crueldad del final y que es medio floja de papeles ideológicamente por no decir un poco fascista.
¿Qué hace entonces el director James Watkins a la hora de plantear su versión? Básicamente cambia el final, tanto a nivel argumental como en resolución de los conflictos principales. Su versión no está tan interesada en dar un mensaje, o (peor) una moraleja, pero si alguien quisiera hacer esa lectura está claro que esta película “dice” exactamente lo contrario que la versión original.
La primera hora y media es calcada de Speak no evil pero cambiando nacionalidades. Durante unas vacaciones en Italia, una familia norteamericana se conoce con otra familia inglesa cuyo padre, Paddy, interpretado aquí por James McAvoy, tiene un carisma, digamos, particular. Pasan la semana juntos y por fin Paddy invita a los protagonistas a pasar, en un futuro cercano, un fin de semana en su casa.
Escuché decir a algún colega sobre la versión europea que la premisa (y también casi toda la película) es una versión retorcida de alguna película de Adam Sandler, estoy de acuerdo con la afirmación y creo que también vale para No hables con extraños. La clave y lo mejor de la película es la sensación de incomodidad que oprime a todos los personajes, lo cual se acumula y por momentos consigue genuino suspenso y también genuina comedia. El catalizador de todo es Paddy, cuya sola presencia produce una constante sensación de extrañeza. Es un personaje que está claramente a punto de desbordarse, que es tan simpático y seductor como inapropiado y mal educado, tan hospitalario como entrometido, con un montón de violencia contenida entre los imposibles músculos de James McAvoy. Es tanto lo mejor como lo peor de la película porque mientras mantiene el balance entre, digamos, la luz y la oscuridad, McAvoy logra con su actuación llevarnos por un camino tortuoso pero divertido. Sin embargo hacia el final, cuando debe entregarse a la locura, la interpretación se sale totalmente de registro y de repente parece que nos encontráramos mirando de nuevo Fragmentado.
James Watkins dirigió en 2008 Eden Lake, que es una de las joyas del cine de terror de la primera década del milenio. Sin entrar mucho en detalle, digamos que su clímax es una escalada de violencia sin retorno. Al decidir cambiar el final en su versión de No hables extraños, creo que fue por un camino conocido y es el de emular un poco el retrato de violencia logrado en su visceral ópera prima. En ese sentido, la película de Watkins es un poco más coherente a la hora de dar el giro hacia la escalada final, y de hecho tiene secuencias realmente terroríficas y llenas de suspenso. Lo que nunca logra mejorar es la media hora previa al final, que es reiterativa, redundante y paradójicamente apurada.
En resumen estamos ante una mejor película con respecto a la original, en el sentido que toma algunas decisiones interesantes para sacarse de encima posibles polémicas innecesarias y también a la hora de emparejar mejor el desarrollo con el final. Sin embargo, mantiene algunos problemas de ritmo que hace que el espectador llegue sin fuerza a ese final cantado, sin mencionar la actuación de McAvoy que a veces desconoce todo tipo de límites.
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