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No esperes demasiado del fin del mundo

Título original: Nu astepta prea mult de la sfârsitul lumii
Origen: Rumania / Luxemburgo / Francia / Croacia
Dirección: Radu Jude
Guión: Radu Jude
Intérpretes: Ilinca Manolache, Ovidiu Pîrsan, Nina Hoss, Katia Pascariu, Sofia Nicolaescu, Serban Pavlu, Uwe Boll
Fotografía: Marius Panduru
Edición: Catalin Cristutiu
Música: Jura Ferina, Pavao Miholjevic
Duración: 163 minutos
Año: 2023


8 puntos


TRAGEDIA EN PIZARRAS VERDES

Por Cristian A. Mangini

(@Masterzio84)

Conocido por su visión caustica con películas como Sexo desafortunado o porno loco (2021), pero también por documentales que construyen un mosaico social complejo de la sociedad rumana en torno a las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial, el director Radu Jude no suele dejar indiferente. Al contrario, increpa al espectador, lo cachetea y logra que tópicos que resultán alejados por el tiempo o la geografía se sientán extrañamanete cercanos. Con No esperes demasiado del fin del mundo tenemos, desde una sátira mordaz, una radiografía de la feroz desigualdad social, la banalidad de la tragedia humana y el mejunje en el que se diluye con el bombardeo mediático. A pesar de una mirada ácida, Jude reserva su sensibilidad en el punto de vista, en la decisión de no perder el encuadre sobre quienes son las victimas.

El film de Jude se sostiene en las espaldas de Angela y, por supuesto, la interpretación de la rumana Llinca Manulache en su deambular por las calles de la ajetreada Bucarest. Esencialmente un film de interiores y planos sostenidos sobre el rostro de Angela, el relato se construye en torno a la rutina entre su agotadora tarea como ayudante de producción de un corto publicitario sobre seguridad laboral y la conducción para una aplicación de transporte. Sobrellevando largos turnos sin un descanso, tenemos apenas fragmentos de la vida de Angela: la interacción con su madre por el litigio de las tierras donde fue sepultado su padre, la visita fugaz de un amante y su contenido sardónico en Tik Tok, personificando a un agresivo streamer de ultra derecha. Pero estos fragmentos aparecen diluídos entre la rutina al volante y el vértigo de cumplir con obligaciones y horarios. Sin embargo, es su tarea como productora lo que nos lleva a hilvanar al film.          

Entre la búsqueda de perfiles que correspondan con el tono didáctico y dramático del spot se encuentra el corazón del relato: son testimonios de trabajadores abandonados a su suerte luego de un accidente laboral. Las entrevistas de Angela se suceden y dan un marco social a las palabras de sufrimiento que se contraponen con las frías y expeditivas reuniones de producción. El cinismo con el que se construye la puesta en escena es la auténtica tragicomedia del film. La búsqueda de golpes de efecto que vendan la campaña, la visión sesgada y prepotente de los ejecutivos y en definitiva la pérdida de la tragedia personal en función de lograr contundencia visual  muestrán un despliegue de miseria que, sin embargo, no pierde la brújula moral a través del punto de vista. El desenlace con un encuadre fijo sobre el testimonio seleccionado es la clave para comprender cuál es el foco y qué es lo que permanece fuera de campo.

A pesar de sus más de dos horas y media, el film de Jude no deja de generar un magnetismo por la cercanía del registro y su mirada crítica, sin caer en lecciones panfletarias. Es apenas una mueca de realidad donde el humor negro ayuda a exorcizar la tragedia que sobrevuela y envuelve el relato.


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