Título original: Meine Chaosfee & ich
Origen: Alemania-Luxemburgo
Dirección: Caroline Origer
Guión: Silja Clemens, Pamela Hickey, Dennys McCoy, Greg Nix
Voces originales: Jella Haase, Lucy Carolan, Alex Avenell, Julian Mau, Stephan Benson, Merete Brettschneider, John Chadwick, Tammo Kaulbarsch, Tim Grobe, Lukian Rusari
Fotografía: Claudio Hernández
Montaje: Claudio Hernández
Música: Martin Lignau, Ingmar Süberkrüb
Duración: 85 minutos
Año: 2022
4 puntos
EL HADA DEL MEDIOAMBIENTE
Por Patricio Beltrami
Esta coproducción entre Alemania y Luxemburgo evidencia que una de las principales preocupaciones de la sociedad europea sobre el futuro de la humanidad apunta hacia el cuidado del medioambiente. Por ese motivo, se utiliza una fábula reconocida en todo el mundo como el Hada de los Dientes para concientizar a los niños sobre la importancia de mantener los espacios verdes y respetar la naturaleza. Más que hada de los dientes, habría sido más adecuado hablar del hada del medioambiente, aunque sinceramente hubiese sido un título difícil de vender al público infantil y a sus padres.
Haciendo honor al nombre original (Meine Chaosfee & ich, es Mi hada del caos y yo), La traviesa hada de los dientes tiene un protagónico compartido. Por un lado se encuentra Maxie (Lucy Carolan), una adolescente que está triste porque debe dejar su idílica vida en el campo, rodeada de la naturaleza y árboles, para irse a vivir a la ciudad junto a su madre y la familia de su nueva pareja. Por otra parte, Violetta (Jella Haase) falla por enésima vez el examen para convertirse en un hada de los dientes. Testaruda, ventajera y egoísta, le roba una gema a su rival Yolando y se infiltra en el mundo para demostrar que tiene lo necesario para ser un hada.
Sin embargo, un error de Violetta la lleva a cruzar su camino con Maxie. En una carrera contrarreloj, ambas se ayudan mutuamente para solucionar sus problemas: mientras Maxie trata de salvar el último invernadero de la ciudad, Violetta necesita volver al mundo de las hadas para evitar convertirse en una flor para siempre. En ese orden, el relato trascurre mayormente en clave de comedia, donde se evidencian algunas escenas logradas desde el humor destinado a los niños (ni siquiera preadolescentes), como la secuencia de la extracción de dientes. Sin embargo, en ese sentido el mayor problema es el timming, donde no sólo las resoluciones y los remates se vuelven demasiado predecibles, sino que este defecto les quita el efecto cómico a acciones y/o diálogos.
El otro gran problema de La traviesa hada de los dientes es haber convertido a la película en un panfleto ambientalista. Si bien durante la primera media hora la cuestión ambiental está integrada al relato al mismo nivel que las subtramas familiares y fantásticas, desde ese momento todas las aristas de la historia desembocan directamente en el cuidado de la naturaleza como la única manera de resolver todos los padecimientos de Violetta y Maxie. Por ello, el invernadero se convierte en una espacie de campo de batalla, territorio en disputa entre los buenos (series mágicos y ambientalistas) y los villanos (empresarios y constructores sólo motivados por el dinero). Incluso, mucho antes de la resolución algunos personajes adelantan cómo se resolverá el conflicto, quitándole sorpresa a lo que pretende ser el giro final. Igualmente, se apuesta a la acción para confeccionar el cierre del conflicto, admitiendo que, más allá de los discursos emotivos y buenas intenciones, siempre habrá personas y conspiraciones que sólo se preocupan por sus propios intereses.
Por otra parte, la animación es genérica, como si perteneciera a una serie infantil. Además, el mundo de las hadas, que podría presentar diseños coloridos con absoluta libertad en las formas de los espacios y los seres que lo habitan, es más parecido a una sociedad futurista aburrida con tecnología avanzada y poca magia. En ese sentido, resulta previsible que Violetta se distinguirá entre sus pares. No sólo su apariencia física es diferente y su comportamiento es disruptivo, irresponsable y caótico en comparación al resto de los aspirantes a hadas de los dientes, sino que sus reiterados fracasos para superar el examen y manejar ciertas habilidades adelantan el carácter especial de la protagonista. En resumen, La traviesa hada de los dientes no deja más que un correcto y previsible relato ambientalista para entretener un rato sólo a su público objetivo.
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