Título original: Nordsjøen
Origen: Noruega
Dirección: John Andreas Andersen
Guión: Harald Rosenløw-Eeg, Lars Gudmestad
Intérpretes: Kristine Kujath Thorp, Henrik Bjelland, Rolf Kristian Larsen, Anders Baasmo, Bjørn Floberg, Anneke von der Lippe, Christoffer Staib, Ane Skumsvoll, Cengiz Al, Nils Elias Olsen
Fotografía: Pål Ulvik Rokseth
Montaje: Kalle Doniselli Gulbrandsen, Christian Siebenherz
Música: Johannes Ringen, Johan Söderqvist
Duración: 104 miuntos
Año: 2021
7 puntos
CINE CATÁSTROFE Y LUGARES COMUNES
Por Santiago González
En el 2016 se estrenó Horizonte profundo, dirigida por Peter Berg e interpretada por Mark Whalberg y Kurt Russell. Se trataba de una de esas películas catástrofes basadas en hechos reales que se regodean en un accidente para contar una historia moral de sacrificio y redención. Si esa película era valiosa se debía a que su director, en uno de los pocos casos en que las cosas le salieron bien, entregaba una narración de corte clásico en donde las acciones de los personajes hablaban por ellos. Esa película fue la cumbre de este subgénero porque justamente Berg logró balancear la historia humana y la catástrofe sabiamente.
Cada tanto se estrenan en cines películas catástrofes y en la mayoría de los casos todas recurren a lo mismo: Efectos a grandes escalas, historias humanas e infinidad de personajes. En su mayoría estas películas tienden a perderse en un exceso de información y en usar estereotipos similares (el protagonista que sabe de todo, el que se sacrifica, el villano). Son en cierto sentido básicas, pero en ello se encuentra su valor, en saber contar su historia, en generar una tensión antes de que explote la catástrofe, en adornar lo suficiente las subtramas para que nos importen los personajes y sobre todo porque en estas películas se entienden que todos son protagonistas, son en el fondo películas humanas que nos recuerdan lo mortales que somos.
Todo esto viene a coalición del estreno de Maremoto (The burning sea es su título internacional), una típica película catástrofe. Basada en un caso real, sobre una plataforma petrolera noruega que se inundó dejando de paso sus consecuencias, esta producción a cargo de John Adreas Andersen no tiene ninguna originalidad, tampoco es que la busque. Cada uno de los lugares comunes de este subgénero se encuentra presente y es cumplido a rajatabla. Sabemos cómo empieza, como va a terminar, quién sobrevive, quién no ¿Es eso un problema? No, necesariamente. Si uno la ve en pantalla grande, la propuesta en inmersiva y se siente el vértigo de los problemas que deben vivir los protagonistas, uno se siente parte del viaje que afrontan porque lamentablemente es también, como ocurre con este subgénero, una producción que se disfruta más en pantalla grande.
Maremoto es también una de esas películas producidas por un país al que no estamos acostumbrados a ver su cine. Es una película para exportar y demostrar que, en este caso en Noruega, se pueden hacer películas con grandes efectos especiales e historias tradicionales que acaparen la atención de un público occidental. No sería raro que en un par de años se haga una remake o una nueva adaptación norteamericana del mismo caso. Y como ocurre en este subgénero seguramente caiga en los mismos lugares y seguramente también sea una propuesta eficaz, pero en definitiva olvidable e intercambiable.
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