Título original: Ídem
Origen: EE.UU.
Dirección: Jonah Feingold
Guión: Giovanni M. Porta, Maria Hinojos, Jonah Feingold
Intérpretes: Monica Barbaro, Diego Boneta, Anders Holm, Natalia Boneta, Ariadna Gutiérrez-Arévalo, Whitney Cummings, Giovanni M. Porta, Catherine Cohen, Casey Thomas Brown, Sara Sampaio, Fernando Carsa, Maya Zapata, Victor Oliveira, Carolina Politi, Juan Manuel Bernal, Pilar Santacruz
Fotografía: Chuy Chávez
Montaje: Veronica Rutledge
Música: Grant Fonda
Duración: 100 minutos
Año: 2023
Plataforma: Paramount+
3 puntos
UNA NOTORIA IMPERICIA
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
En su intento por revivir la comedia romántica, buena parte de los últimos exponentes amenazan con enterrarla definitivamente. Es un poco lo que ocurre con At midnight, disponible en Paramount+, que se esfuerza por seguir algunas tradiciones y actualizarlas aunque sea mínimamente. Aunque claro, su mirada no es tanto genérica, estética o narrativa, sino que concibe lo que cuenta como un mero producto, algo que vender de la manera que sea. De ahí que eventualmente entra en una espiral de repetición de lugares comunes que la convierte en una experiencia bastante aburrida.
Hay un referente casi instantáneo para el relato de At midnight, que es Un lugar en Notting Hill, aquella algo sobrevalorada con Julia Roberts y Hugh Grant, donde el mundo “real” y el del cine se daban la mano a partir del cruce romántico de los protagonistas. En este caso, centrándose en Alejandro (Diego Boneta), el gerente de un hotel enfocado en abrir su propio emprendimiento; y Sophie (Monica Barbaro), una estrella de cine que está filmando una película de superhéroes con la esperanza de obtener un spinoff propio, pero que acaba de pescar a su coprotagonista y novio (Anders Holm) justo cuando la estaba engañando. Cuando el rodaje lleva a la producción a México, al hotel donde trabaja Alejandro, tendrá lugar un encuentro casual y un flechazo. Y es entonces que Sophie y Alejandro comenzarán a encontrarse en secreto cada medianoche, aunque el romance entre ambos deberá afrontar unos cuantos desafíos.
Convengamos que, ya desde el vamos, At midnight partía con algunas limitaciones en su dúo protagónico, porque ni Boneta ni Barbaro poseen (al menos todavía) esa combinación de carisma y humanidad que tenían Grant y Roberts. Pero, aunque sería quizás demasiado pedirles eso, sí se podía esperar que, aunque sea, hubiera entre ellos algo de química, que es un elemento tan difuso como fundamental. Eso solo aparece en algunos pasajes, aunque termina siendo el menor de los problemas, porque el guión y la puesta en escena, lejos de ayudarlos, los hunde. En el film de Jonah Feingold todo luce forzado y sobreactuado: desde los diálogos y frases plagados de lugares comunes mal ejecutados -hay una secuencia que pretende transmitir los pensamientos de los protagonistas que da vergüenza ajena-; pasando por ideas sobre lo que es la producción en el Hollywood actual que parecieran no entender mínimamente los mecanismos de la industria; y giros que pretenden agregar conflictos que son pura arbitrariedad. Es que la premisa de la película se agota rápidamente, en buena medida porque llega a las instancias románticas y de enredos sin haber desarrollado previamente las personalidades y relaciones entre los personajes.
Si por momentos At midnight amaga con satirizar el artificio hollywoodense y la histeria de sus diversos integrantes (desde los actores a realizadores, pasando por representantes y asesores), no puede escapar a esa misma falsedad que parece criticar. Todo luce artificial en la película, que es no pasa de ser un objeto brilloso y algo grasa, pero sin gracia alguna. Es que la comedia romántica es un género desafiante, que requiere de una coordinación muy aceitada de diversos componentes y un conocimiento muy profundo de diversos ritmos y tonos. En At midnight no hay nada de eso, y se nota demasiado.
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