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Recapitulación de She-Hulk: Superhuman law

Por Patricio Beltrami

(@Pato_Beltrami)

NdR: Este artículo contiene spoilers.

Luego de un comienzo introductorio, el segundo episodio de She-Hulk: Defensora de héroes se lanzó hacia la sitcom de abogados que pretende ser. Sin secuencias de acción, los conflictos pasan por lo humano, lo ético y lo laboral, lejos de la veta superheroica del primer capítulo. A su vez, el humor funciona mejor y la autoconsciencia y la rotura de la cuarta pared están más integradas al relato. Dirigido por Kat Coiro y escrito por Jessica Gao, Superhuman law arranca con las repercusiones mediáticas de la aparición de la heroína (guiño al testigo del rescate de las Mujeres Topo en Unbreakable Kimmy Schmidt). A diferencia del episodio uno, la impronta feminista se expresa en acciones más que en el discurso: Jennifer Walters (Tatiana Maslany) se resigna a ser reconocida como She-Hulk en función de la identidad de su primo. Tras salvar al jurado del ataque de Titania (Jameela Jamil), la fiscalía realiza una fiesta en honor a She-Hulk, pero Jennifer se entera de su despido porque sus acciones provocaron la nulidad del juicio. A través de un montaje de entrevistas de trabajo fallidas, el deseo de conjugar el derecho con su vida de heroína se esfuma. Ante ello, Holden Holliway (Steve Coulter), sorprende a Jennifer y, dejando de lado los conflictos éticos, acepta la oferta de GLK&H. Sin embargo, descubre que el trabajo en la División de Superhéroes tenía condiciones cuestionables. Si bien logra sumar a Nikki Ramos (Ginger Gonzaga), debe trabajar como She-Hulk y su primer caso es negociar la libertad condicional de Emil Blonsky / Abomination, enemigo de su primo en El Increíble Hulk. En la prisión de máxima seguridad de Control de Daños, se reúne con un reo presuntamente rehabilitado. Con postura zen, Blonsky (Tim Roth) afirma que ha logrado controlar al monstruo y, además, proclama que el gobierno estadounidense lo había convertido en Abomination para detener a Hulk, quien era un riesgo para el país. En la escena cómica más lograda, Jennifer queda descolocada ante un cliente en paz que admite su arrepentimiento por haber tratado de asesinar a Hulk y por los crímenes cometidos como Abomination, tanto que ha escrito haikus para todas sus víctimas. Luego de una cena familiar caótica y desopilante (gran chiste sobre las flechas de Hawkeye), Jennifer llama a su primo para obtener su aprobación sobre defender a Blonsky. Transformado en Smart Hulk, Bruce Banner (Mark Ruffalo) no solo la alienta a tomar el caso, sino que valora que su viejo enemigo le haya enviado un haiku como ofrenda de paz y, también, admite que cuando se enfrentaron él era literalmente otra persona: Edward Norton. Luego, Banner revela que no sabe cuándo volverán a reunirse y, al cortarse la llamada, se ve al vengador viajando dentro de una nave espacial. Convencida de tomar el trabajo, Holliway le sugiere a Walters que mire el noticiero, donde observa a Abomination violando su encierro en las luchas clandestinas que habían ocurrido en Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos. Al igual que otras sitcoms, She-Hulk mantiene las escenas postcréditos a manera de epílogo. En este caso, se muestra cómo la familia usa a la heroína para realizar tareas domésticas que requieran de fuerza, como levantar un auto o cargar botellones. Superhuman law no solo representa una mejora en cuanto al capítulo uno, sino que pone a la historia en movimiento tras el extenso flashback sobre el origen de la superheroína. Así, el humor se impone en la construcción de una sitcom de abogados que busca mostrar un costado inexplorado del Universo Marvel (MCU): Las consecuencias de las acciones de héroes y villanos y los intereses gubernamentales y empresariales alrededor de las grandes batallas. Menos canchera y más humana, la protagonista evidenció una mayor gama de matices para representar el traumático pasaje a su nueva vida como She-Hulk y los conflictos éticos, morales y profesionales que le ha provocado su nuevo empleo. Igualmente, el capítulo transcurre de manera dinámica y ligera, ponderando a la comedia sobre las proclamas propias de exacerbar la agenda social, los dramas existenciales de un personaje en crisis y la acción característica de los superhéroes.


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