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El legado de Júpiter – Temporada 1

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Luego de que a Netflix se le terminara el acuerdo con Marvel, por el cual había logrado tener en su catálogo algunas de las más interesantes series sobre superhéroes, como Daredevil o Jessica Jones, su relación con el género se había acabado. Pero claro, Prime Video acertó con The Boys, y a la ene gigante le habrá parecido que tenía que dar pelea en ese campo nuevamente. Así que tomó la novela gráfica de Mark Millar (Kingsman, Kick-Ass) y Frank Quitely, convocó al productor Steven S. DeKnight (la citada serie Daredevil) y salió a la cancha con El legado de Júpiter, otra de esas aventuras que se vienen a hacer cargo de la historia del género, de la búsqueda de un público más adulto y de una relectura de los códigos narrativos y temáticos. En El legado de Júpiter tenemos a un grupo de superhéroes adultos en el momento en que tienen que pasar el mando a una nueva generación, pero la diferencia de códigos respecto de cómo aplicar justicia parece ser el primer gran conflicto: los más grandes proponen no matar ni usar los poderes de manera irresponsable y siempre respetando instituciones superiores como la Justicia y la Democracia, mientras los más jóvenes se vuelven un poco díscolos y cercanos a un espíritu entre revanchista y fascista, alentados por una sociedad que mayormente pide un endurecimiento en las acciones. El relato de El legado de Júpiter va en dos tiempos, por un lado el presente, cuando el hijo de Utopian (Josh Duhamel), el máximo héroe, asesina violentamente a un villano, y a manera de flashback nos asomamos a un pasado ubicado a fines de los años 20’s, cuando la caída de Wall Street genera la crisis social que ya conocemos y la aparición de los superhéroes (en esto Millar logra una interesante reflexión sobre la aparición histórica de los superhéroes del comic allá por los 30’s) motiva el optimismo tan necesario. Y como mayormente se trata de un conflicto familiar, la historia toma un inevitable aire shakespereano de traiciones y venganzas. Por lo que vemos en El legado de Júpiter, seguramente que la novela gráfica debe ser muy interesante, pero hay algo en esta adaptación que falla. Si bien todo el pasado está recreado con solidez, con una intriga y un suspenso bien narrados, cercano al relato de aventuras y fantasía clásico (hasta hay un guiño a King Kong), la serie defecciona notablemente en lo que sucede en el presente. Ya sea por una puesta en escena deficiente de las secuencias de acción -débilmente coreografiadas-, maquillajes que se quedan a mitad de camino entre la careta explícita y lo realista, vestuarios medio berretas, conflictos expuestos con la profundidad de una telenovela, actuaciones que vuelven algunos pasajes involuntariamente cómicos y una violencia que no se anima ir hacia lo gore como sí lo hizo la animada Invencible, El legado de Júpiter es una oportunidad perdida. Con una medianía que se transmite de episodio en episodio, quedan en el final varios cabos sueltos a la espera de que Netflix confirme una segunda temporada.

Los ocho episodios de la primera temporada de El legado de Júpiter están en Netflix.

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