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Funcinema

Mamá, mamá, mamá

Título original: Ídem
Origen: Argentina 
Dirección: Sol Berruezo Pichon-Rivière
Guión: Sol Berruezo Pichon-Rivière
Intérpretes: Agustina Milstein, Chloé Cherchyk, Camila Zolezzi, Matilde Creimer Chiabrando, Siumara Castillo, Vera Fogwill, Jennifer Moule, Shirley Giménez, Ana María Monti, Florencia González
Fotografía: Rebeca Rossato Siqueira
Montaje: Joaquín Elizalde, Valeria Racioppi
Música: Mauro Mourelos 
Duración: 65 minutos
Año: 2020


5 puntos


UN CINE ENTRAMPADO

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

Películas como Mamá, mamá, mamá transmiten una sensación ya recurrente: la de que buena parte del cine argentino está metido en una trampa de la que es muy difícil salir, porque en ella participan no solo los realizadores, sino también un sector importante e influyente de la crítica y el circuito festivalero nacional e internacional. Esa trampa se construye en forma de molde estético y narrativo, donde aparecen un puñado de cineastas que funcionan como marcos de referencia que conducen a los agentes involucrados por lugares cómodos, predecibles, carentes de riesgo, pero con un consenso casi absoluto que avala la circulación. Un status quo que pocos discuten y que tiene una centralidad definitivamente cristalizada, que siempre se propone como renovadora cuando está en verdad avejentada.

En el caso de Mamá, mamá, mamá, ese formalismo repetitivo y tramposo se expresa a través de la historia de una niña, Cleo, que trata de lidiar con la reciente pérdida de su hermana durante un verano en el que pasa el tiempo con su familia, con sus primas siempre cerca y los adultos en segundo plano. Hay un relato de iniciación y crecimiento, donde se lidia con la pérdida, que podría ser potente desde diversos ángulos. Sin embargo, la ópera prima de Sol Berruezo Pichon-Rivière se queda en meras insinuaciones, obturada por la acumulación de códigos que sean reconocibles para el espectador indicado.

De ahí que surja la cámara cercana a los cuerpos, los cuerpos recortados por el encuadre, el regodeo en la abulia, la pretensión de una “sensorialidad” bastante impostada. Todo armado con precisión para que se puedan establecer referentes claros: Lucrecia Martel y Celina Murga son algunos de los nombres que pueden venir rápidamente a la cabeza para darnos tranquilidad de que estamos ante algo conocido, que permita la reseña y conversación fácil. Pero de originalidad, nada, porque todo se trata de desplegar elementos de forma conservadora, para mantener al espectador en lugares predeterminados y cómodos, ya vistos.

Film que necesita de un público que lea la sinopsis previamente, ya que no se preocupa de situarlo previamente desde lo narrativo, Mamá, mamá, mamá forma parte de una corriente del cine nacional marcada por lo repetitivo. Un cine correcto formalmente pero que no se atreve a innovar, aunque sea mínimamente, cayendo en su propia trampa y sin voluntad de liberarse.


NdR: Esta crítica es una extensión de la ya publicada durante el Festival de Mar del Plata.

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