Título original: The SpongeBob Movie: Sponge on the Run
Origen: EE.UU.
Dirección: Tim Hill
Guión: Tim Hill, sobre una historia propia y de Jonathan Aibel y Glenn Berger
Voces originales: Tim Hill, Clancy Brown, Bill Fagerbakke, Rodger Bumpass, Mr. Lawrence Mr., Carolyn Lawrence, Awkwafina, Tom Kenny, Jill Talley, Reggie Watts, Matt Berry, Antonio Raul Corbo, Keanu Reeves
Diseño de producción: Lynne Naylor, Chris L. Spellman, Rachel Tiep-Daniels
Montaje: Michael W. Andrews
Música: Steve Mazzaro, Hans Zimmer
Duración: 91 minutos
Año: 2020
6 puntos
ESPONJITA MÍA
Por Mex Faliero
Si hay algo que ha caracterizado al personaje de Bob Esponja es el nivel de surrealismo y lisergia que atraviesa su humor, algo que parte desde la mismísima animación y que se transmite al orden narrativo: en el mundo de Bob Esponja, tanto en la serie como en las películas, puede pasar cualquier cosa. Y ese “cualquier cosa” está representado por una trasgresión de las formas, algo que era muy propio de la animación de los 90’s, como los rasgos expresivos en los rostros de Ren y Stimpy, por ejemplo. Esa fue una gran década para el género, con un nivel de inventiva que terminó no solo recuperando al público adulto sino construyendo una audiencia capacitada para interpretar múltiples niveles de lectura y absorbiendo fácilmente guiños culturales sin mayor traducción: se trató de una mirada revisionista al cartoon clásico que actualizó códigos y estimuló a una nueva generación. Por esa década la animación asaltó la televisión en horario central (Los Simpson) y se enfrentó a la revolución que significó lo digital (Toy Story), fue el mainstream de Disney pero también cosas más subversivas y marginales como Duckman. De esa época sumamente inventiva es, entonces, Bob Esponja, y algo de eso es lo que se extraña en la más reciente película Bob Esponja: al rescate.
Tal vez la muerte del creador, Stephen Hillenburg, haya dejado un poco huérfano al personaje. Y también puede que el regular Tim Hill carezca de la inventiva de anteriores directores, pero esta nueva película que terminó lanzando internacionalmente la plataforma Neflix luce poco atrevida y algo atada a un diseño algo más convencional. Si bien hay elementos que potencian ese carácter absurdo de la historia, lo cierto es que Bob Esponja: al rescate se vuelve un poco más rutinaria que aventuras anteriores. Aquí a la esponja marina le roban su mascota, el caracol Gary, y tendrá que salir a buscarla rumbo a la ciudad perdida de Atlantic City, un imperio casinero gobernado por un rey algo narcisista que sufre ante la aparición de la primeras arrugas en su rostro. Es decir, no faltan ideas ridículas, pero posiblemente lo que falle sea la ejecución. O la necesidad de poner estos asuntos en función de una moraleja respecto de Bob y su bondad incuestionable.
La clave es el final, por ejemplo. La película de Hill practica la autoconsciencia al ponerse a reflexionar sobre qué significa Bob Esponja para el resto de los personajes. Y si bien cada uno tiene un motivo para odiarlo, lo cierto es que en definitiva terminan encontrando valor en su personalidad. No es una idea mala, hacer de ese personaje un poco marginal alguien querible y lógico. Pero lo cierto es que las películas anteriores de Bob Esponja, y sobre todo la serie, se encargaban de dejarnos eso en claro solo con introducirnos en el mundo alucinado del personaje y volver cercanas sus reglas absurdas. Aquí hay una intención más mensajística, un poco impropia y desacostumbrada. Y se completa con unos flashbacks que nos presentan a los personajes de chicos, que no es otra cosa que una introducción un poco vergonzosa de Kamp Koral, la serie precuela que prepara Nickelodeon. Esa utilidad funcional se devora las buenas intenciones de una película que si tiene sus momentos de humor se debe en mucho a la fuerza de un universo que aún en dosis limitadas tiene cosas para dar.


