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Space force – Temporada 1

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

El reencuentro entre Steve Carell y Greg Daniels como dupla creativa generaba muchísimas expectativas, si tenemos en cuenta el antecedente de la versión norteamericana de The Office, una de esas ocasiones en que la copia termina superando al original. Sin embargo Space force, la serie de Netflix, ha sido una de las grandes decepciones de este año en materia de producciones para plataformas de streaming. Space force es presentada como una sátira política en la que se imagina las complicaciones que surgen en el ensamblado de un organismo estatal que busca reinstalar la actividad espacial en el imaginario popular, y de la misión que encaran. La apuesta por ver a Carell nuevamente como jefe de un grupo de especialistas algo cuestionables nos invitaba a pensar ese mundo absurdo de gente que toma decisiones tan importantes como ridículas. Sin embargo la serie casi que se desbarranca desde su primer capítulo, cuando se observan problemas de tono (si por un lado aparenta ser una sátira política despiadada, por el otro pretende encontrar una humanidad en sus personajes que luce forzada y extemporánea) y nos encontramos con un Carell desangelado, impostando su voz de manera molesta. Uno casi que se ilusiona con el capítulo 2 (Save Epsilon 6!), con una situación de lo más absurda que involucra a un mono en el espacio, pero lo cierto es que la serie encuentra su verdadero tono en el capítulo 8 (Conjugal visit), demostrando que Space force funciona más como un drama sobre personajes que no terminan de encajar en un contexto extraño antes que como una comedia delirante (como sus avances hacían prever). Pero el problema es que nada resulta ni demasiado cómico ni demasiado dramático, y la temporada se va desarmando hasta un último capítulo que resuelve sus conflictos de manera bastante ordinaria, y deja todo abierto para la continuación. Hay personajes insoportables como el de Ben Schwartz y otros más felices, como el científico que interpreta John Malkovich, pero ni siquiera lo más interesante supera la medianía. La serie luce como un gran esfuerzo (de producción y de comedia) que nunca acierta, más o menos como la ambiciosa misión que lleva adelante el organismo que dirige Carell. En definitiva el mayor inconveniente de Space force no es que falla porque las expectativas eran muy altas (eso invitaría a una revisión), sino porque es decididamente floja.

La temporada de diez episodios está disponible en Netflix: no hay información sobre una segunda temporada.

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