Funcinema

24 líneas por segundo: queremos tanto a Steve Martin

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Mientras escribo estas líneas se está definiendo el Mundial de Comediantes, un juego que lanzamos desde la fanpage del Festival Internacional de Cine de Comedia – Funcinema con los seguidores para divertirnos un poco durante estos días de cuarentena por coronavirus. No usaré estas líneas para hablar de los resultados generales (aunque no dejaré de decir que me sorprendió que hayan llegado a la final Mel Brooks y Leslie Nielsen), sino para rescatar la figura de un comediante que, vistos los resultados, ha sido bastante maltratado: el gran Steve Martin. Está bien, en el Mundial al pobre Steve le tocó jugar su primer partido contra Charles Chaplin, un ícono absoluto. Su derrota fue más o menos previsible, incluso la diferencia entre ambos, pero cuando uno ve cómo un actor con un vínculo bastante corto con la comedia (digamos sus películas con los ZAZ y algunas otras pocas, y pobres, durante los 90’s) como Leslie Nielsen pudo ganarle a Buster Keaton, Groucho Marx o Woody Allen, o incluso cómo Gene Wilder le gana sin problemas a Jacques Tati, me da pena y quiero gritar la injusticia con Steve Martin a los cuatro vientos. Claro, uno entiende que desde mediados de los 90’s a la fecha el pobre Steve hizo todo lo posible para dinamitar su carrera. ¿Pero acaso Mel Brooks no dinamitó su carrera de los 80’s en adelante? Steve Martin es un comediante genial: brilló en la televisión, en los shows en vivo, y su paso al cine fue absolutamente feliz, al menos, en los 70’s y los 80’s. Su uso de lo corporal es encomiable (hay una escena en Bowfinger que es indispensable para entender el humor físico), pero además fue un visionario en la evolución del género allá por los 70’s: una película como The jerk es fundamental y resulta inevitable como referencia en las primeras comedias de Adam Sandler, por ejemplo. ¿No vieron The Jerk? ¿En serio les gusta la comedia? Pienso en la carrera de Martin en los 80’s… ¡El tipo hizo todo! ¡Y todo bien! La comedia como experiencia (The man with two brains, Cliente muerto no paga), la comedia de gag visuales (¡Tres amigos!), la comedia romántica y alocada (Roxanne, Hay una chica en mi cuerpo), la comedia familiar (Todo en la familia), la buddy movie (Dos pícaros sinvergüenzas), incluso la obra maestra de John Hughes Mejor solo que mal acompañado. Demonios… ¡el tipo hizo todo esto en una sola década! En el comienzo de los 90’s tiene otra muy buena comedia como Mi cielo azul, con uno de sus mejores compinches: Rick Moranis. Aunque empezaba a experimentar por otros lados, como la singular L.A. Story, hasta comenzar un camino bastante equívoco. Pero Steve Martin fue el comediante alocado, el de quiebre, el que manejaba el slapstick como pocos, pero también tenía la capacidad de ser el perdedor o el héroe romántico. Todos los trajes le quedaban bien. Leo que “fue” cuando en verdad “es”, porque todavía está activo, pero en verdad su época gloriosa quedó un poco atrás en el tiempo. De todos modos si no vieron ninguna de estas películas, vayan corriendo a buscarlas que son geniales, maravillosas, tienen la inventiva y el nivel de imprevisibilidad que debe tener toda comedia, son graciosas, vitales e imperecederas. Y bueno… es que uno quiere tanto a Steve Martin.

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