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The movies that made us – Temporada 1

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

La denominada Edad de Oro de las series parece haber pasado y lo que quedó es una estandarización de la producción televisiva y un público propio que ya no se sorprende con lo que ve. Cada vez conozco más gente que mira series y no consume cine, por ejemplo. Quien esto escribe tiene 42 años y pertenece a esa generación que a comienzos de este siglo miró un poco con desconfianza lo que pasaba en la pantalla chica. Sin embargo, nos terminamos rindiendo ante la evidencia de que las series pueden tocar temas más complejos, ser más osadas y tener apuestas formales más arriesgadas que las que ofrece el cine mainstream (al menos, aunque también pasa en el denominado “de autor”). Claro que el tamaño cada vez más grande que alcanzan las pantallas hogareñas, y la calidad creciente de imagen y sonido, habilitan ese crecimiento formal que las series han ido logrando. Con todo esto, decir que esta sección que nace hoy en Funcinema tiene como fin tardío terminar de reconocer a las series como un espacio de disfrute positivo (más allá de que publicamos críticas de algunas series, no teníamos un espacio delimitado y dedicado a ellas). Y, claro, nos pareció sumamente coherente, porque en el fondo somos gente “de cine” (maldito prejuicio), comenzar con una serie que fortalece nuestro vínculo con las películas, que termina aceptando al cine como el hermano mayor, pero que también reconoce a un tipo de producción caótica que hoy parece cada vez menos posible en la industria cinematográfica. Caos que representa, claro, ese nivel de riesgo que podía haber en el pasado incluso en películas de alto impacto como las citadas.

La recomendación inicial de Maratoneala es con la temporada 1 de The movies that made us (no hay indicios aún de una segunda temporada), la serie creada por Brian Volk-Weiss y que se puede ver por Netflix. Volk-Weiss es creador de otra serie documental nostálgica como esta, The toys that made us (por la misma plataforma de streaming), nostalgia que por otro lado tiene un límite etario claro: apunta a ese público que hoy tiene entre 30 y 50, y que fue niño o adolescente en los años 80’s, que es el público que marca hoy el alto consumo en la industria audiovisual. La primera temporada de The movies that made us cuenta con cuatro episodios en los que se relatan detalles de producción y rodaje de Dirty dancing de Emile Ardolino, Mi pobre angelito de Chris Columbus, Los cazafantasmas de Ivan Reitman y Duro de matar de John McTiernan. La selección parece un poco antojadiza (y es puramente hollywoodense, claro que sí), aunque cuando vamos desandando el camino de cada documental nos encontramos con un elemento unificador: cada una de estas películas estuvo a punto de no hacerse. Complicaciones con el elenco, con los productores, dificultades para conseguir el dinero o para alcanzar los planes de rodaje son habituales en el relato de cada uno de los entrevistados. Todo esto hace pensar inmediatamente en un subgénero hermoso como es el de las heist-movies, aquellas películas en las que un grupo organiza un plan para dar un golpe maestro. Eso parece ocurrir con Mi pobre angelito, cuando todo el equipo de producción se mueve a contrarreloj mientras la película va pasando de compañía en compañía (en un maniobra al borde de lo ético), o cuando el rodaje de Duro de matar parece complicarse por las quejas de los vecinos. Estas historias de fracasos que terminan saliendo bien por puro azar le dan un ritmo que acercan la experiencia a la del thriller. Como crítica a de The movies that made us podemos señalar el tono exasperante de la voz en off y la edición, cercanos a esos informes berretas de la señal E! (y ahí hay un problema, porque parece hablarle a un público actual que no sería el mismo al que estaría movilizando la nostalgia de la serie), o la ausencia de nombres importantes de cada película, lo que la hace ver como una suerte de Lado B de la serie de que podría haber sido. Sin embargo, The movies that made us es una propuesta que funciona en el público al cual va dirigido, porque la mezcla de curiosidad y nostalgia rinde sus frutos. Obviamente, el mejor de los cuatro episodios es el de Duro de matar porque es la mejor película del grupo. Y seguramente la mejor película de la historia.

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