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Despertar en el infierno (1971)



CIVILIZACIÓN O BARBARIE

Por Nicolás Pratto

(@Malditavocal)

Un temor que tengo frecuente, últimamente en mis sueños, es el de encontrarme en un lugar o contexto donde no queda vestigio de razonamiento. Me preocupan las noticias donde la violencia toma parte, aquellos videos documentados por celular, donde somos testigos de una injusticia que es denunciada, pero pocas veces ejecutada. Pero otro miedo que encuentro presente, es el que yo mismo pierda la cordura y sucumba ante tales actos. Wake in fright, o Despertar en el infierno como llegó a nuestras videocaseteras, ahonda al respecto.

Llegué a la película gracias a Rambo (First blood) y Fin de semana de locura, ambas dirigidas por Ted Kotcheff. Director australiano, parte de aquella rica camada de los 70’s que fueron a parar a Estados Unidos: Peter Weir (The Truman Show), George Miller (Mad Max), Gillian Armstrong (Mujercitas), entre otros. Se inició en la dirección de series, películas para tv y finalmente en 1971, con Despertar en el Infierno, presentó sus credenciales.

John Grant, un maestro escolar destinado a ejercer en una ciudad olvidada en el interior de Australia toma sus vacaciones durante el agobiante verano. Dirigiéndose a Sidney, opta pasar la noche en un pequeño poblado llamar Bundanyabba, donde esa misma noche perderá todo su dinero en un juego de apuestas. Sin nada, es consumido por la barbarie de la ciudad, movida por la avaricia, el alcohol y otros vicios. Es curioso que ese mismo año y en el posterior se hayan estrenado dos películas similares: Deliverance de John Boorman y Perros de paja de Sam Peckinpah. Las tres se ambientan en un lugar distante de las capitales, y sus protagonistas creen que desde su status de citadinos, son intocables. También con un clásico de nuestro cine, estrenado once años antes, como La patota, donde de hecho el personaje de Mirtha Legrand comparte profesión con este.

Lo interesante del personaje de John Grant es que, lejos de ejercer oposición, es reducido a aquella condición. Sumándose a un grupo de ebrios cazadores de canguros, donde entre ellos está alguien que alguna vez fue como él, el doctor Tydon (interpretado por Donald Pleascence). Otro factor de la película, y bien utilizado por Kotcheff, es lo climatológico. Aprovechando esa atmósfera agobiante del desierto y el calor arrasador, que solo es aplacado por más y más cerveza. Uno tiene sed, siente el ardor del sol y exhaustos seguimos la odisea de Grant. Ese factor del clima vs hombre, Kotcheff lo volverá a repetir en First blood.

Wake in fright, en lo personal, canaliza en película, un miedo interno. Donde pese a lo civilizados que podemos llegar a ser como humanos, seguimos albergando un espíritu destructivo e inconsciente. No sólo en los lugares lejanos, olvidados por la ley y la civilización, también en nosotros mismos.

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