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24 líneas por segundo: el cine del pasado y la música del futuro

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Si usted, como el autor de la nota no la conoce, esta es Billie Eilish, súper ganadora en la entrega de los Grammy.

Nunca en mi vida había visto una entrega del Grammy… hasta el domingo pasado. Es que en esa rara pulsión deportiva que nos agarra durante la temporada de premios, me descubrí mirando la ceremonia de premiación al mundo de la industria musical (“los Oscar de la música” decimos mezquinamente los que tenemos al cine como preferencia). Y más allá del aburrimiento generalizado que me provocan este tipo de acontecimientos (también el Oscar, sí), me pasó algo mucho más grave: me di cuenta que no conocía al 90% de los mencionados en los rubros. ¡¿Quién demonios eran Billie Eilish, H.E.R., Lil Nas X, Lizzo?! ¡¡¿¿Dónde mierda sonaron canciones como Bad guy, Bring my flowers now, Hard place, Someone you loved, que supuestamente fueron las mejores de 2019??!! Ok, confieso una cosa: la curiosidad musical en mi vida ocupó un espacio que podemos ubicar entre 1991 y el 2005, más o menos. Y hoy entro a Spotify y me encuentro escuchando los mismos discos (“discos”, ¿soy un artefacto antropológico?) de los mismos artistas que escuchaba por entonces… o los nuevos discos de los mismos artistas que escuchaba por entonces. Obviamente el problema es personal: no soy alguien muy curioso desde lo musical, hasta conservador digamos, y no me dejo impactar por las nuevas olas. Pero también hay otro detalle, y permítanme sacar conclusiones absolutamente arbitrarias: ¿puede ser que la música, y el Grammy como referencia institucional, quiera ser un arte del futuro? ¿Y el cine un arte del pasado? ¿El sonido proyecta hacia adelante y el cine se apropia de las luces y sombras que dejó el tiempo? Si miramos los nominados al Oscar de este año tenemos a vacas sagradas como Scorsese y Tarantino, una adaptación de Mujercitas y referencias a la Primera (1917) y la Segunda Guerra Mundial (Jojo Rabbit). La música parece querer vampirizar la juventud y absorber la energía de las Billie Eilish del mundo para seguir manteniéndose viva, mientras el cine es autoconsciente y se siente orgulloso de su propia historia pasada: si hasta Había una vez… en Hollywood se disfruta mucho más conociendo esa historia. No tengo respuestas absolutas, pero quiero decir que Billie Eilish hará el tema de la próxima película de James Bond y el cine vendrá otra vez a rescatarme de la ignorancia. Ah, y que escuché Bad guy y realmente me gustó mucho.

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