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Wounds

Título original: Idem
Origen: EE.UU. / Inglaterra
Dirección: Babak Anvari
Guión: Babak Anvari, basado en la novela de Nathan Ballingrud
Intérpretes: Armie Hammer, Zazie Beetz, Karl Glusman, Christin Rankins, Brad William Henke, Ben Sanders, Alexander Biglane, Matthew Underwood, Luke Hawx, Dakota Johnson, Kerry Cahill, Ritchie Montgomery, Terence Rosemore
Fotografía: Kit Fraser
Montaje: Chris Barwell
Diseño de producción: Chad Keith
Duración: 95 minutos
Año: 2019


7 puntos


DESCENSO AL INFIERNO DANTESCO

Por Rosana López

(@rousisattack)

Wounds es el caso más particular dentro del thriller de terror sobrenatural con sello Netflix porque se asemeja más a una producción salida de IFC Midnight, no tanto por lo extraño de su propuesta como por su desarrollo narrativo. Un tipo de propuesta no frecuente para esta plataforma, digamos. Parece que el aval de la plataforma streaming se debe por reunir un elenco joven y famoso como Armie Hammer, Dakota Johnson y Zazie Beetz, quienes con su naturalidad actoral e indiscutida, se vieron devorados por la enigmática trama.

Su director es el iraní Babak Anvari -reconocido en festivales de cine de género- que ya se había hecho conocido con Under the shadows (2016), un relato pequeño al estilo Dark water entre madre y pequeña hija, pero esta vez dentro de un contexto mundial como el conflicto entre Irán e Irak. Aquí Anvari prefirió el ambiente paranoico post S11 del ciudadano tipo al ser observado desde redes sociales y dispositivos móviles con una cuota al mejor estilo lovecraftiano. Este es el caso de un apuesto cantinero treintañero de Nueva Orleans en un bar de mala muerte, que acostumbrado a separar las riñas de sus clientes alcohólicos encuentra un celular de un grupo de estudiantes (que había estado en el establecimiento), aparentemente menores para caer en las garras de la bebida. Nuestro chico-bar con el afán de devolverlo, se lo lleva a su casa sorprendiéndose del contenido del aparato al desbloquearlo.

La locura en crecimiento tanto en su vida personal con una convivencia muerta e insípida, con una amante que ya está ocupada, con un trabajo deplorable pero conformista y, como broche de oro, con este celular ajeno que comienza a inducirlo en un espiral tenebroso y oscuro. Todo esto lo convierte en un hombre miserable de mediana edad con crisis firme. Es que el contenido de ese celular no es más que vídeos y fotos morbosas de decapitaciones -al estilo Isis-, pero con esa cuota paranormal del buen y viejo cine asiático del 2000. Así que tendremos mucho de portales a dimensiones desconocidas y hasta rituales paganos. Todo hilvanado de forma correcta con referencias tanto implícitas (por ejemplo el artículo de los hombres huecos que elabora la novia del protagonista) como explicitas (el epígrafe de El corazón de las tinieblas en el inicio de la película).

Todas las decisiones tomadas por el protagonista masculino tendrán consecuencias a futuro que irán de a poco arrojándolo a las capas más subterráneas del Infierno dantesco. Todo lo sobrenatural va in crescendo hasta someterse a una nueva identidad como destino último que deberá aceptar. Algo similar a lo ocurrido en Hereditary, del gran Ari Aster, aunque el factor sorpresa allí está mejor resuelto. Por el contrario, aquí Anvari parece llegar a un final un tanto abrupto y molesto para muchos espectadores, aunque en verdad la película goza de una buena construcción con un final original que corta el clima alcanzado a propósito. Un final -que no contaremos mucho obviamente- en el que sólo dan ganas de conocer más de cómo puede continuar esta historia basada en la novela de terror The visible filth de Nathan Ballingrud.

Algunos espectadores más críticos acusarán a Wounds como una producción austera con muchas tomas de cámara en mano para dar esa sensación vívida y esquizofrénica. Sin embargo, esa tensión es acertada como el excelente desarrollo del relato, el trío de actores estrellas y un reparto secundario funcional al 100% con la historia en cuestión. Sin llegar a ser una historia moralista, la película refleja el mundo vacuo y naturalizado en el que vivimos sin afectos u objetivos definidos en una madurez temprana. Wounds es una sorprendente propuesta, sumamente interesante y diferente de un sello como Netflix, que se anima de a poco a salir de los convencionalismos clásicos del género.

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