Título original: Ídem
Origen: EE.UU.
Dirección: Erin Lee Carr
Testimonios: Kristy Blanchard, Dee Dee Blanchard, Bernard Flatersten, Jim Arnott, Michael Stanfield
Fotografía: Bryan Sarkinen
Música: Ian Hultquist
Duración: 82 minutos
Año: 2017
8 puntos
EL TERROR TIENE CARA DE DOCUMENTAL
Por Rosana López
Los documentales de casos policiales recientes impactan a la sociedad y erizan la piel reafirmando el concepto de “la realidad supera la ficción”: así lo vimos con el excelente material documentado Beware the Slenderman. Lo siniestro se vuelve de estado público pero, lejos de todo morbo, nos permite “alertar” y preguntarnos qué ocurre con la sociedad estadounidense para engendrar víctimas y espeluznantes victimarios que también terminan siendo -en esto casos en particular- doble víctima. Uno de esos ejemplos es el reciente documental para HBO films de la experta autora criminalística –de casos border diría yo- Erin Lee Carr Mommy dead and dearest. Un producto de interesante revisión que se encuentra atravesado por severas patologías e invasión de las redes sociales – a forma de escape o catarsis- en la vida de los adolescentes homicidas.
La directora especializada en casos policiales relacionados con la web y reconocida en el Festival de Tribeca por Thought Crimes: the case of cannibal cop, nos trae aquí el caso de asesinato premeditado hacia una madre generado de forma “intelectual” por su hija. Claro que lo asombroso aquí no es tanto la consecuencia como la causa. Y precisamente busca indagar el pasado de esta joven en su relación “enfermiza” con su madre.
Dee Dee y Gypsy Rose Blanchard, madre e hija respectivamente, convivieron en una de las mentiras más grandes y por más tiempo con la comunidad de Greene, Missouri, donde DeeDee recurría al Estado y la solidaridad de sus vecinos para cuidar a su hija que “padecía” de severos problemas de salud. La farsa que les permitió obtener un hogar, atención y equipamiento médico gratuito iban desde la incapacidad motora hasta retraso mental por parte de Gypsy. Claro que este abuso y ejercicio de poder derivado del adulto a la menor fue declarado por uno de los doctores que atendía a la jovencita como un Síndrome de Munchhausen (enfermedad de orden mental donde el adulto a cargo de un niño ejerce maltrato infantil inventando síntomas que el menor no padece) infravalorado y desconocido que no fue detectado a tiempo. Aunque fue la adulta Dee Dee la que se encargó de destruir aquellos documentos clínicos que atentaban contra el gran castillo de mentiras que había creado y guardar todos aquellos que sumaban puntos a la “enfermedad” de su hija.
Pero resulta que con el pasar del tiempo que este enfermo estilo de vida entra en crisis con la adolescencia de Gypsy. Todo parece acrecentarse cuando la por entonces menor conoce a otro joven –sorprendentemente con trastornos psicóticos- por la red y se enamoran. A la postre el chico en cuestión parece “encajar” perfectamente con esta familia de locos ya que sufre de personalidades múltiples y adora el voyeurismo que Gypsy por las noches vía webcam le ofrece a cambio de contarle su triste vida. Lo demás es historia policial consabida por noticieros televisivos y diarios.
El documental no quiere justificar la reacción de Gypsy sino explorar la reacción de los involucrados directa e indirectamente en el caso: figura paterna, vecinos, amigos y la propia protagonista actualmente recluida -como su novio- en una cárcel de máxima seguridad. Tal vez se le reproche a la directora que podría haber explorado un poco más acerca de este síndrome poco usual del que existe escaso material médico. Pero lo cierto es que este documental se vuelve de denuncia, ya que muchos doctores y autoridades policiales que trataron a esta familia se volvieron cómplices y/o “engañados” de este abrupto final ya sea por negligencia; por algún negocio con el Estado o laboratorios que beneficiaría su propio bolsillo; o por tragarse “el cuento” y no ahondar en este misterio, abandonando a una menor a su suerte y volviendo a este crimen totalmente evitable.
Mommy dead and dearest va convirtiéndose en el documental más bizarro y real sobre la faz de la Tierra, sin dejar de sentar jurisprudencia para tomar la debida seriedad a estos cuadros psicológicos graves y posicionándose de paso como un material informativo que por momentos apela a una sensibilidad imposible de dejarnos indiferentes.

