Título original: Idem
Origen: Suiza / Francia
Dirección: Claude Barras
Guión: Céline Sciamma, Germano Zullo, Claude Barras, Morgan Navarro, sobre la novela de Gilles Paris/strong>
Voces originales: Gaspard Schlatter, Sixtine Murat, Paulin Jaccoud, Michel Vuillermoz, Raul Ribera, Estelle Hennard, Elliot Sanchez, Lou Wick, Brigitte Rosset, Natacha Koutchoumov, Monica Budde, Adrien Barazzone
Fotografía: David Toutevoix
Montaje: Valentin Rotelli
Música: Sophie Hunger
Duración: 66 minutos
Año: 2016
9 puntos
LA INFANCIA, ENTRE LUCES Y SOMBRAS
Por Mex Faliero
Seguramente muchos celebrarán Ma vie de courgette desde el lugar menos interesante, que es cómo esta animación francesa se anima a poner en el centro un universo bastante oscuro y cómo eso toma distancia del cine animado más convencional. El enemigo será Disney, por ejemplo. La pose cool, en definitiva, que tanto mal le ha hecho al cine porque inconscientemente termina avalando aquello que cree estar cuestionando. Ma vie de courgette tiene como protagonista a un niño sin padre que mata accidentalmente a su madre alcohólica y va a parar a un orfanato, pero también busca reconstruir ese espacio familiar por otras vías. El primer largometraje del suizo Claude Barras, nominado al Oscar en el 2017, es un ejemplo de concentración dramática, ya que en apenas 65 minutos profundiza en la experiencia de un grupo de personajes heterogéneos y marcados por la soledad, sin caer en ningún golpe bajo y sin una escena de más.
En el orfanato hay una serie de personajes disfuncionales y marginales: la hija de una mujer que fue deportada, el hijo de una pareja de drogadictos, otra que vio cómo su madre mató a su padre. Y hay más. Pero lejos de lo sórdido y sin huirle a lo horroroso de ese mundo, la película toma el punto de vista de los niños para mirar ese universo desde un lugar diferente. De esa manera, Ma vie de courgette deja de lado la condescendencia para descubrir amargamente que eso que consideramos fuera de norma, no es más que otra forma de lo humano. Así como su propia experiencia personal, los chicos exploran además la sexualidad desde su universo infantil y lúdico. Y Barras es absolutamente riguroso con el punto de vista, de ahí que su película resuene honesta por todos los costados.
Si desde lo temático la película es muy interesante, desde lo estético el film es notable: no sólo por un uso alucinante de la técnica de stop-motion, sino por una utilización del color y la luz que se contrapone a la oscuridad circundante. En ese juego de luces y sombras, Barras arriba a un desenlace donde hay cierta redención para los protagonistas pero también desilusión para otros personajes. En ese gesto radica la riqueza de su mirada, una que demuestra que la energía de su cine proviene de aceptar lo bueno y lo malo, sin por eso caer en el aforismo pavo.

