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MAR DEL PLATA 2017: Competencia Oficial – Día 1


Ramiro de Manuel Mozos / 6 puntos


El protagonista es un poeta que tiene su librería en Lisboa. Los libros ya no se venden prácticamente y sus ideas tampoco aparecen. Es un tipo desaliñado que apenas esboza una sonrisa de vez en cuando y se mueve en un entorno oscuro, perfectamente iluminado para connotar su soledad. Mozos no hace de esto un drama, en todo caso repite la fórmula de gran parte del cine contemporáneo que retrata personajes envueltos en universos urbanos con problemas existenciales, es decir, mueve parsimoniosamente la cámara, toma distancia, capta silencios e inserta pequeñas pinceladas de humor. Lo cotidiano se estira como chicle y los detalles hacen avanzar una trama sin sobresaltos. Cuando Ramiro se involucra en la vida de una joven embarazada cuyo padre está preso, su rutina se altera levemente. Al mismo tiempo, parecen ser las musas que necesita para reactivar su escritura. La ciudad apenas se filtra y los espacios son aquellos que la tarjeta postal evade: pequeñas ferias, calles de barrio y bares simpáticos. La vivacidad de los mismos contrasta con la opresiva ambientación en interiores, momentos en que todo discurre melancólicamente, ya sea a través de la soledad del protagonista, como los intentos de los otros por recuperar afectos dañados. La película se sostiene en su rigurosa puesta en escena, sin embargo, la excesiva duración atenta contra aquellos momentos en los cuales los personajes ganan terreno con ajustada calidez. Guillermo Colantonio


5 terapia de Alisa Pavlovskaya / 5 puntos


Parece ser que todo comenzó a partir de unos posteos de Facebook y concluyó con esta historia basada en las novelas autobiográficas de Stas Dombrowski, un ex adicto a las drogas y criminal que además fue VHI positivo desde los 17 años. Como se ve, al principio fue el caos. Y el caos se trasladó a la película, pero no por la temática pesada que transita necesariamente sino por su carácter disperso. Luego de un comienzo más estimulante en el que la directora retrata con crudeza los bajos fondos y las condiciones de vida en la que se ve envuelto el protagonista, en medio de la mugre individual, social e institucional, el resto no logra desprenderse en ningún momento de cierto tono aleccionador que ya aparece implícito en el marco inicial de la terapia. Por otro lado, si bien se presenta como un film independiente y amaga con un registro más revulsivo y potente, cae preso de lugares comunes como la vida carcelaria y la redención posterior. Hacia el final, todo se resuelve a la velocidad de un videoclip. La pesadilla de Dombrowski (actor protagonista) merecía un tratamiento formal diferente. Guillermo Colantonio

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