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Kristy

Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: Oliver Blackburn
Guión: Anthony Jaswinski
Intérpretes: Haley Bennett, Ashley Greene, Lucas Till, Chris Coy, Mike Seal, Lucius Falick, Erica Ash, James Ransone, Mathew St. Patrick, Al Vicente, Anna Skidanova, Dane Rhodes, David Jensen, Chelsea Bruland
Fotografía: Crille Forsberg
Montaje: Jeff Betancourt
Música: François-Eudes Chanfrault
Duración: 86 minutos
Año: 2014


5 puntos


DEL PLAN A SU EJECUCIÓN

Por Rodrigo Seijas

(@funcinemamdq)

No todo se trata de tener una idea, sino también de cómo aplicarla apropiadamente. Esa noción -por simple que parezca- es clave para entender los problemas pero también algunas virtudes de Kristy, thriller lindante con el horror que llega al formato hogareño a través de los sellos TVE y SBP.

El film de Oliver Blackburn deja pistas sobre su verdadero propósito en la secuencia de comienzo, pero en verdad arranca casi como un drama juvenil, centrándose en una joven (Haley Bennett) que se queda prácticamente sola en un campus universitario luego de que su novio (Lucas Till) y su mejor amiga (Erica Ash) parten con sus respectivas familias rumbo a las típicas celebraciones del Día de Acción de Gracias. Es la oportunidad para que ella se zambulla en una rutina de ocio poco creativo, pero también de cierta reflexión sobre su soledad innata y cómo todos sus afectos están lejos o con otras personas. Hasta que, claro, interviene el afuera, en forma de una pandilla o culto liderado por una joven un tanto perturbadora (Ashley Greene), que luego de asesinar a los guardias del campus, comienzan a perseguir a la protagonista en una especie de juego enfermizo donde las chances de supervivencia son mínimas.

Donde Kristy encuentra sus mayores hallazgos es en ciertas variables que parten de su propia premisa. Principalmente con el trabajo a partir de ese espacio inmenso y capaz de dividirse en otros múltiples sub-espacios que es el campus totalmente vacío. En ese escenario es donde la película logra darle mayor fuerza al enfrentamiento de voluntades entre la joven indefensa y el grupo de acosadores. Además, se le puede reconocer al film que, en momentos donde es muy grande la tentación de recurrir a la violencia extrema para generar impacto, su apuesta termina pasando por la opresión y tensión psicológica.

Claro que Blackburn demuestra no tener total confianza en la potencialidad de la narración, con lo que entra en numerosas remarcaciones, principalmente a través de la banda sonora y los jueguitos de montaje que lindan con el videoclip. Asimismo, hay unos cuantos giros cuando menos poco creíbles que conspiran contra la solidez de la historia, quitándole verosimilitud. El cierre, un tanto ambiguo -es difícil determinar si es canchero o ceremonioso-, expresa las contradicciones de la película y cómo eso afecta el resultado final. Kristy es una película interesante, lo que no implica que sea buena. Allí radica la diferencia entre un plan y su ejecución.

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