Por Rodrigo Seijas
ATENCIÓN: SPOILERS
Otro capítulo de transición de The walking dead, donde el avance de los conflictos centrales es casi nulo, pero que se sostiene en base a algunos chispazos, a ciertas secuencias dignas de recuerdo.
La mayor parte de Say yes está centrada en Rick y Michonne, que convierten la expedición en busca de armamento en una especie de luna de miel cuasi idílica y repleta de optimismo. Al menos la mayor parte del tiempo, porque su incursión a una especie de parque de diversiones donde hay un montón de soldados con distintos tipos de armas pasa de ser algo manejable y hasta simple, a ser algo realmente complicado. En esa secuencia donde Michonne llega a creer que ha perdido a Rick a manos de un grupo de zombies (de una manera y por motivos bastante estúpidos, hay que decirlo), la serie incurre en un falso suspenso cuando menos desprolijo y hasta criticable por ser casi un golpe bajo.
La mayor riqueza de toda esta trama pasa por el amor cada vez más firme entre Rick y Michonne, por cómo quedan claros –particularmente durante la charla que tienen en la camioneta- los dolores que han atravesado, los miedos que sienten, las futuras pérdidas que intuyen y cuánto se necesitan. Allí surge el mayor drama que puede brindar The walking dead y lo que le da más complejidad a sus personajes. Recién en el cierre se puede percibir un mayor avance respecto a los acontecimientos por venir, a partir de la entrega de armas al grupo de Jadis y la certeza de que, por fin, Tara le va a contar a Rick todo lo que sabe sobre el grupo de mujeres que se encontró en la costa, aún a riesgo de forzarlas a meterse en la pelea.
La otra subtrama, que es buena medida la más secundaria y redundante, es que la finalmente termina aportando mayores novedades, aunque solo sobre el final. La frustración de Rosita frente al hecho de no poder encontrar armas y así iniciar el enfrentamiento con los Salvadores y particularmente con Negan, ya venía extendiéndose en demasía desde hace varios capítulos. Es cierto que Say yes aporta ese diálogo potente y directo entre ella y el Padre Gabriel, quien rebate rápidamente los argumentos de Rosita con una simplicidad pasmosa. Pero era solo eso, y el resto repetición.
La vuelta de tuerca con la que cierra Say yes, ese diálogo entre Rosita y Sasha donde acuerdan un plan de acción conjunta para asesinar de una buena vez a Negan, le da finalmente un sentido al arbitrario malhumor que marcaba a Rosita. Y claro, podría abrirle las puertas definitivamente a la guerra total con los Salvadores. Veremos si ahí esta séptima temporada de The walking dead empieza a tomar algo más de color.
