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Goon

goon1Título original: Idem
Origen: EE.UU. / Canadá
Dirección: Michael Dowse
Guión: Jay Baruchel, Evan Goldberg, sobre el libro de Adam Frattasio y Doug Smith
Intérpretes: Seann William Scott, Jay Baruchel, Alison Pill, Liev Schreiber, Eugene Levy, Marc-André Grondin, Kim Coates, Nicholas Campbell, Richard Clarkin, Jonathan Cherry, Ricky Mabe, George Tchortov
Fotografía: Bobby Shore
Montaje: Reginald Harkema
Música: Ramachandra Borcar
Duración: 92 minutos
Año: 2011


7 puntos


Laburantes que tiran (piñas) para adelante

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

goon3Doug tiene un padre y un hermano doctor, pero él está alejado del campo académico: trabaja de seguridad en un bar, aplicando su mejor talento -la fuerza bruta- para sacar borrachos a la calle o mantener el orden en el lugar. Ese talento es, al fin de cuentas, lo que le permite escalar en la sociedad: de ser un bruto desconocido, pasa a ser un bruto famoso por su participación en la liga profesional de hockey sobre hielo. Su presencia en el equipo, bien de rol (digamos un número cinco en el fútbol, pero un cinco de los rústicos), será la de golpear a los contrincantes y amañar las cosas, en un deporte que de alguna manera avala esas artimañas y situaciones de una violencia desmedida. Pero Doug (un personaje a lo Sandler en sus primeros films, aunque más border) es bruto, no tonto, y sabe que ese es el espacio que le corresponde, lejos del virtuosismo de los más hábiles jugadores o de la intelectualidad que le reclaman sus padres. El sabe que es un peón y que ese es su laburo, y que es un laburo tan decente como otros.

Goon es una comedia deportiva de Michael Dowse, director canadiense con una mano privilegiada para explorar diversos universos cinematográficos siempre desde la comicidad, y es también una declaración de principios sobre una forma de entender el mundo y el arte. Algo que también sucede con su protagonista, el genial (a veces y cuando está controlado) Seann William Scott. Ambos no sean tal vez virtuosos, uno en la dirección y el otro en la actuación, pero son dos tipos competentes que ponen todo su conocimiento, un conocimiento que tiene que ver más con el laburante que con el creador intuitivo, al servicio de una película que precisa mucho de esa fisicidad y rusticidad. Porque Goon es una película que parece celebrar la violencia, aunque en verdad lo que quiere decir (y para eso precisa hacer correr mucha sangre) es que hay trabajos, laburos, que pueden resultar ingratos pero que alguien los tiene que hacer.

Y es notable que si bien se inscribe en el terreno de lo deportivo, Goon es una película que presta atención lo justo y necesario al recorrido que realiza el equipo donde juega Doug. De hecho la tensión está puesta (y en eso es evidente dónde decide cortar el director la película) en un enfrentamiento final entre el protagonista y Ross Rhea, jugador veterano interpretado por el cada vez más interesante Liev Schreiber, quien es una especie de Doug en el ocaso y a punto de retirarse. La forma en que ambos se terminan buscando y determinado gesto de Rhea sobre el sangriento final, nos da la idea de la honestidad y coherencia de un personaje un poco antipático que parece marcarle el terreno a su rival, reconociendo la virtud del oponente con un profesionalismo absoluto.

Por si fuera poco, el guión de Goon está firmado por Jay Baruchel y Evan Goldberg, habituales compinches de Seth Rogen. Hay en la película mucho de esa mirada sobre lo masculino y la torpeza de cierto machismo desubicado que es típico en las comedias del grupo. Pero como siempre, y más allá de darle su espacio de humanidad a aquellos personajes que resultan irritantes, lo que termina triunfando es cierta sensibilidad, que surge incluso en los momentos menos pensados. Ahí está el romance de Doug y Eva para probarlo. Porque Doug, decíamos, podrá parecer bruto y torpe, pero es buen tipo. Y es, sobre todo, un laburante.

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