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Los soldados de hielo

solidersTítulo original: Ice Soldiers
Origen: Canadá
Dirección: Sturla Gunnarsson
Guión: Jonathan Tydor
Intérpretes: Dominic Purcell, Adam Beach, Gabriel Hogan, Michael Ironside, Camille Sullivan, Nicu Branzea, Benz Antoine, Matt Taylor, Andre Tricoteux, Carinne Leduc, Jamie Roy, Raoul Bhaneja, Kristina Nicoll
Fotografía: Stephen Reizes
Montaje: Roger Mattiussi
Música: Jonathan Goldsmith
Duración: 95 minutos
Año: 2013
Compañía editora: Blushine


3 puntos


Ni para verla por Space a la 1 de la mañana

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

soldiers1La verdad que daba para mucho más Los soldados de hielo, a pesar de que su premisa era un tanto enclenque: todo arranca en 1962, con unos soldados soviéticos genéticamente modificados que arrasan con un campamento científico en el norte canadiense. Luego todo se traslada a la actualidad, con una expedición científica liderada por un tal Malraux (Dominic Purcell, de Prison break), que en verdad funciona como pantalla para una corporación que tiene ambiciones mucho menos filantrópicas. Ahí vuelven a aparecer los soldados soviéticos, supuestamente muertos, aunque resulta que están vivitos y coleando, y con muchas ganas de cumplir su misión original, consistente en hacer pelota Nueva York.

El prólogo en 1962 resulta difícil de creer en su verosimilitud, pero se sostiene relativamente y los primeros minutos que transcurren en la actualidad, que trabajan a partir de un misterio bien clase B, levemente -muy levemente- relacionado con el Carpenter de La cosa, son un tanto intrigantes. Pero cuando todo estaba listo para la zambullida definitiva en la clase B y el disparate absoluto, Los soldados de hielo empieza a ponerse seria, con lo que todo se va estropeando. Y es una pena, porque material había, y un ejemplo es el elenco, donde se destaca no sólo Purcell, sino también Adam Beach y Michael Ironside, todos actores acostumbrados a desempeñarse en la segunda, tercera y hasta cuarta línea de Hollywood.

En el film de Sturla Gunnarsson no termina de haber un diálogo productivo con el imaginario de la Guerra Fría -de hecho, hasta parece una versión recauchutada de Soldado Universal, que ya ocupaba un lugar secundario en el género de acción de los noventa, así que imagínense-, y sólo tiene como excusa para consolidar con su tono seriote el paisaje de los helados bosques canadienses y una subtrama de enfrentamiento pseudo-familiar que recién consigue peso en el final, a partir de una vuelta de tuerca que se ve venir pero aún así es poco verosímil. A nivel acción, lo único que ofrece es una secuencia de persecución que posee cierto vigor, pero ahí se acaba todo.

A Los soldados de hielo se le termina notando demasiado su carencia de ideas y su poca voluntad de riesgo. Esto la lleva a ser un producto mediocre y aburrido, que ni siquiera aprovecha las chances que le brindaba el ser un film destinado al mercado hogareño. De hecho, no da ni para verla por cable un viernes a altas horas de la madrugada.

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