Por Mex Faliero
Con la presencia del director Peter Sohn y uno de los animadores, el argentino Gastón Ugarte, se presentó este domingo a la prensa en el marco del 30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata un avance de media hora de Una gran dinosaurio, la nueva película de Pixar que se estrenará en cines argentinos el próximo 26 de noviembre. Lo primero que hay que decir es que, a juzgar por lo que se vio, Un gran dinosaurio representa el regreso de Pixar a sus obsesiones, tanto formales como temáticas.
La película plantea un universo donde dinosaurios y humanos conviven. Y es en ese marco que el dinosaurio Arlo, lejos de su familia y extraviado, se cruza con uno de esos humanos, una especie de niño primitivo. El vínculo que establece el film invierte el rol tradicional: aquí el ser más desarrollado emocionalmente es el animal, mientras que el humano adquiere rasgos animales. Es como una relación de amo/mascota, trastocada. Por las tres o cuatro secuencias que pudimos ver en el avance, el film tiene la estructura de una road movie con elementos de western.
Lo que se vislumbra de Un gran dinosaurio es un regreso a las fuentes del Pixar más puro. Quienes creemos que Intensa-Mente significó una búsqueda algo insatisfactoria por otros terrenos, re-descubrimos aquí con emoción esas experiencias que la compañía instaló con un sello autónomo y autoral: lo espacial incorpora dimensiones tan épicas como sobrecogedoras, en la senda de Wall-E; el tiempo parece suspenderse, con largas secuencias sin diálogos donde la imagen impacta y expresa; y el conflicto vuelve al choque entre dos personalidades opuestas y complementarias, de Toy Story a Monsters Inc, terminando por Up!, la película a la que más parece asimilarse.
Peter Sohn tiene en su haber, dentro de Pixar, el que sea tal vez el mejor corto de la compañía: Parcialmente nublado. Allí se creaba un mundo en el que las nubes daban a luz los bebés de diversas especies que las cigüeñas llevaban a la Tierra. El director, en breve charla con Fancinema luego de la presentación, confió que encontró entre su corto y su primer largo, el tema de la “incomunicación” como unidad temática: Arlo es un niño dinosaurio que habla, Spot un niño humano que se maneja por gestos y acciones.
Para Sohn, Un gran dinosaurio significó hacerse cargo de un largometraje que tuvo muchos problemas en su pre-producción y que iba a ser dirigido por otro realizador. En Pixar, los cortometrajes parecen ser las divisiones inferiores que alimentan la primera división: así como Parcialmente nublado fue una obra totalmente suya, este largometraje representa un trabajo en equipo, al que sumó su mirada.
Sohn es un artista que exhibe una sensibilidad notable. La forma en que construye los vínculos se vale de lugares comunes, de situaciones reconocibles, para encontrarles una vuelta de tuerca asombrosa, que lleva esas emociones más allá permitiendo que, en esa profundidad, los vínculos también se solidifiquen con un nivel de precisión envidiable. Digamos, eso que llamamos amistad y que resulta abstracto, pero que se hace tangible en experiencias como Parcialmente nublado. Y mientras todo esto sucede, recurre a un humor físico que no elude cierta violencia característica del cartoon clásico: recuerden lo que sufría aquella cigüeña, estén atentos a cómo Arlo tiene que hacerse cargo de su situación.
El 26 de noviembre finalmente sabremos qué pasa más allá de esos 30 minutos, si Un gran dinosaurio se suma a la historia grande de Pixar junto a Ratatouille, Wall-E, Toy Story 3, Up! y Monsters University. Mientras tanto, prepárense para sobrellevar la emoción y tristeza de una escena con dos personajes solitarios y perdidos, y unas ramitas sobre la arena.

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Pixar en Mar del Plata! «El film tiene la estructura de una road movie con elementos de western». Yeah! https://t.co/6XSHneveZ6