Título original: The Package
Origen: EE.UU. / Canadá
Dirección: Jesse V. Johnson
Guión: Derek Kolstad
Intérpretes: Steve Austin, Dolph Lundgren, Eric Keenleyside, Mike Dopud, John Novak, Kristen Kerr, Darren Shahlavi, Paul Wu, Lochlyn Munro, Mark Gibbon, Peter Bryant, Monique Ganderton, Michael Daingerfield
Fotografía: C. Kim Miles
Montaje: Jason Dale
Música: Sean Murray
Duración: 95 minutos
Año: 2012
Compañía editora: SBP
4 puntos
Acción demasiado culposa y enredada
Por Rodrigo Seijas
Cuando se trata de concretar un buen film de acción, muchas veces se puede aplicar una metáfora futbolera: hay que jugar simple, a un toque y sin intentar jugadas complicadas. Es decir, si se tiene una idea mínimamente atractiva, llevarla por carriles relativamente fluidos, sin enredarse ni perder de vista el objetivo, que es entretener. Esta máxima cobra aún más importancia cuando la película en cuestión está destinada al mercado hogareño y cuenta con un presupuesto limitado. Pues bien, El paquete no hace caso a estos consejos, se embrolla demasiado, comete errores infantiles y termina desperdiciando lo que tiene para contar.
Y lo que tiene para contar El paquete es una historia simple pero con el potencial para ser efectiva: un matón de la mafia, Tommy Wick (Steve Austin), recibe la orden de su jefe de entregar un pequeño pero misterioso paquete destinado a otro jefe criminal al cual llaman El Alemán (Dolph Lundgren), que a pesar de encontrarse enfermo está adquiriendo cada vez más poder en el contexto de una ardua guerra de mafias. El asunto obviamente se complica, porque hay otra fuerzas interesadas en ese paquete, con lo que Tommy -que busca también saldar una deuda de su hermano, que está en la cárcel- se encontrará perseguido tanto por mafiosos como por mercenarios y sin mucha ayuda a la que recurrir. El film de Jesse V. Johnson ya tenía lo suficiente para narrar con la anécdota de la persecución y las tensiones entre las organizaciones criminales, pero no, decide intentar ponerse compleja, introduciendo discursos sobre los códigos mafiosos, las ambiciones de poder, las lealtades familiares y claro, lo importante que es tener una mujer que te ame. Lamentablemente, sucede lo predecible: todo lo dicho es forzado, banal y de trazo grueso, y empantana en gran medida la narración.
Para colmo, El paquete quiere justificar aún más a su protagonista e introduce un par de diálogos con tufillo patriótico -referido al pasado de Tommy como un integrante de las Fuerzas Armadas estadounidenses, que luchó por su país- que no sólo es innecesario, sino también incoherente con el ámbito en que transcurre el relato. Encima, ni siquiera la acción funciona como corresponde y carece de la potencia necesaria -tampoco acompaña la banda sonora, que va en el sentido contrario al que requieren las imágenes y secuencias-, problema que se agrava porque Austin demuestra ser un luchador no muy carismático en las distintas peleas que afronta su personaje, con movimientos demasiado pesados y lentos.
El único factor de El paquete que va en la dirección correcta es el personaje de El Alemán, que es un tipo despiadado y cruel, que se hace cargo del oscuro universo que habita y de cómo su edad avanza pero también su codicia. A eso contribuye la actuación -un tanto displicente pero funcional- de Lundgren, un tipo al cual la vejez le ha sentado mejor de lo que se podría haber esperado. El resto del film es tan contenido, incluso tan culposo, que termina siendo totalmente descartable.

