Título original: No Good Deed
Origen: EE.UU.
Dirección: Sam Miller
Guión: Aimee Lagos
Intérpretes: Idris Elba, Taraji P. Henson, Leslie Bibb, Kate del Castillo, Henry Simmons, Mirage Moonschein, Kenny Alfonso, Dan Caudill, Tatom Pender, Kelly O’Neal, Mark Rhino Smith
Fotografía: Michael Barrett
Montaje: Randy Bricker, Jim Page
Música: Paul Haslinger
Duración: 84 minutos
Año: 2014
Compañía editora: Blushine
5 puntos
Otra de extraños que asesinan
Por Mex Faliero
Dos buenos intérpretes como Taraji P. Henson e Idris Elba se involucran en este thriller decididamente menor, que vuelve otra vez a la idea del desconocido peligroso que atenta contra la intimidad de una familia burguesa. Dirigida por Sam Miller, Sin buenas intenciones es el típico film de suspenso donde una mujer tiene que vérselas contra el asesino de turno entre las paredes que rodean su hogar, y que si por un lado sirve para sostener cierta noción de justicia por mano propia por el otro puede generar sus buenos momentos de tensión si la realización es la adecuada. No es el caso de Sin buenas intenciones, que funciona casi exclusivamente gracias al talento de sus protagonistas y a las dimensiones que pueden aportarle a sus personajes.
Es curioso el caso de este film escrito por Aimee Lagos, porque en su último acto esconde una vuelta de guión bastante sorpresiva (e interesante, sin manipulación) pero totalmente desaprovechada: es tal la concentración dramática en ese juego de gato y ratón de los protagonistas, que el film pierde la posibilidad de explotar los temas que subyacen a su impronta genérica. La película dura apenas 84 minutos, y ese giro que mencionamos se da muy sobre el final, abriendo las puertas a otras instancias temáticas sobre las que podría haberse avanzado. Evidentemente la mano femenina en la escritura del guión pretende trabajar de forma más compleja el típico rol de víctima, y en la resolución se encuentran las claves de una postura feminista que es resuelta muy a las apuradas.
En este tipo de películas el objetivo, tras el suspenso -y la explotación de los miedos burgueses-, suele ser la reafirmación de los vínculos familiares a partir del horror causado por ese elemento extraño que se infiltra. Sin adelantar mucho, se puede decir que el film de Miller contradice un poco esta idea conservadora y busca solidificar el rol de su personaje femenino. Pero los problemas del film terminan siendo más narrativos que temáticos, porque su construcción del suspenso es bastante débil, los elementos que van quebrando la trama resultan un poco arbitrarios (esa amiga lasciva que aparece por ahí) y porque en algún momento el carácter de Terminator del villano (son incontables las agresiones que recibe el personaje de Elba, sin mayores problemas) atenta contra el verosímil. Sin buenas intenciones es un thriller discreto, con dos intérpretes que están para otras cosas.

