Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: Curtis Hanson
Guión: Peter Gould, sobre el libro de Andrew Ross Sorkin
Intérpretes: James Woods, John Heard, William Hurt, Erin Dilly, Amy Carlson, Topher Grace, Ayad Akhtar, Cynthia Nixon, Kathy Baker, Edward Asner
Fotografía: Kramer Morgenthau
Montaje: Plummy Tucker, Barbara Tulliver
Música: Marcelo Zarvos
Duración: 99 minutos
Año: 2011
Compañía editora: AVH
6 puntos
Carrera contra el tiempo
Por Rodrigo Seijas
La crisis financiera que comenzó en el 2008 y todavía sigue afectando a la población mundial, pero principalmente a la estadounidense, ha sido una excusa perfecta para el campo cultural de Estados Unidos para seguir pensando a ese entramado de poder cuyo epicentro está en Wall Street pero con conexiones con Washington y de ahí al resto del mundo. Too big to fail, película emitida por HBO y editada aquí en dvd, se adentra en el ojo de la tormenta, contando cómo fue la trastienda política y económica, centrándose principalmente en las marchas y contramarchas de Henry Paulson (William Hurt), secretario del Tesoro durante la gestión de George W. Bush Jr.
El director del film, Curtis Hanson, que supo realizar joyitas como Los Angeles: al desnudo, Fin de semana de locos y En sus zapatos, y que ha sabido transitar los códigos del género deportivo en 8 Mile: calle de ilusiones y Pura suerte, filma a Too big to fail durante buena parte de su metraje precisamente como una película deportiva, con muchos jugadores compitiendo, tratando de armar su jugada, de jugar el partido que les queda más cómodo. Lo hace aplicando una norma básica de Hollywood a la hora de poner en escena un deporte: no importa tanto saber qué está pasando exactamente, cuál es el reglamento que rige el juego, sino quién está ganando o perdiendo. En especial durante la primera mitad, la película avanza como de la misma forma que el suceso que narra: como una bola de nieve que va adquiriendo cada vez mayor velocidad y tamaño, hasta hacerse indetenible. Casi no hay preocupación porque el espectador entienda exactamente lo que está pasando, lo que implican las caídas de acciones, las variaciones en tasas de interés, títulos, bonos, etcétera, sino porque se comprenda algo básico: que se está yendo todo sencillamente al demonio, que todos corren contra el reloj y que nadie encuentra la solución. Es un partido donde todos pierden.
El problema surge en el último tercio, cuando Too big to fail necesita explicitar a través de ciertos diálogos y discursos lo que está sucediendo, redundando en cómo los banqueros sólo se preocupaban por la supervivencia de sus firmas, reclamando la ayuda del gobierno pero sin aportar nada propio; el despiadado comportamiento de los mercados, nunca conformes con nada de lo que le dan; y las autoridades gubernamentales siempre corriendo detrás de los acontecimientos. Y es una pena, porque el film demuestra tener la habilidad para dejar en claro la incapacidad e irrelevancia de una autoridad como la presidencial, con el simple gesto de dejar a Bush fuera de campo -con la excepción de un breve pasaje documental donde se lo ve enhebrando un discurso-, remarcando que las decisiones fuertes y trascendentes las tomaba Paulson. Para colmo, hacia los minutos finales se va delineando un punto de vista bienpensante, como mínimo ingenuo, donde Paulson y su equipo -y con ellos el poder político- quedan como víctimas de las circunstancias, como gente que se vio obligada a tomar decisiones que no querían, aunque sabían sus tremendas consecuencias, y que confiaron en las entidades financieras y bancarias, quienes se terminaron aprovechando de los masivos salvatajes estatales para seguir haciendo los negocios de siempre. Ejem…
Aún así, con esa inocencia casi insostenible, el film no deja de evidenciar la mano de un director que sabe poner la cámara en el lugar exacto y que no necesita explicitar su presencia para hacer avanzar el relato de forma totalmente fluida, sin aburrir jamás. Además, hay un elenco notable -además de Hurt, tenemos a Paul Giamatti, James Woods, Cynthia Nixon, Topher Grace, Billy Crudup, Bill Pullman, Tony Shalhoub y Matthew Modine- en el que todos tocan la tecla justa. Así, Too big to fail se impone básicamente como un preciso muestrario de la trastienda de un castillo de arena derrumbándose, que hasta sirve para pensar otros escenarios, en otros tiempos y latitudes, donde las miserias y responsabilidades son muy parecidas.

