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11° TRIMARCHI: sol y bocanadas de color en el arranque

Por Julieta Paladino // fotos: David Pafundi

De repente Mar del Plata se despertó el viernes con el sol a pleno, una temperatura ideal y una manada de jóvenes diseñadores, ilustradores, fotógrafos y artistas dirigiéndose hacia el Polideportivo. Parece que el clima de la ciudad costera quiso contagiarse de los colores vibrantes de los principales conferencistas de esta primera jornada de la onceava TRImarchi DG.

Antes de la primera cita de la tarde, nos dieron la bienvenida de una manera energética y vibrante, por medio de un baño del sonido de los gongs y unas maravillosas flautas de agua aborígenes que emitían sonido con sólo moverlas. Una vez más, lo originario de nuestra Latinoamérica en interacción con lo más moderno del diseño internacional.

A continuación, tuvo comienzo la primera gran cita de la tarde, que fue con el reconocido ilustrador, diseñador y profesor de la FADU de la UBA, Leandro Castelao, quien comenzó realizando un recorrido por sus principales fuentes de inspiración a lo largo de su infancia, destacando todos aquellos hitos relacionados con su profesión actual: la primera computadora Commodore, los dibujos animados de Tom y Jerry, la película Brazil, las inserciones sobre la construcción de artefactos electrónicos dentro de la Revista Lupin. Para luego llegar a sus principales fuentes artísticas de inspiración de su etapa adulta: las obras de Piet Zwart, Erik Nitsche, Matthew Leibowitz. Sus estudios fueron de diseño gráfico pero, al poco tiempo, quiso empezar a trabajar como ilustrador, centrando su atención en las tipografías, abordando cualquier temática como si se tratara de una situación mecánica o de organismos divididos en diferentes partes, también poniendo siempre especial atención en utilizar paletas poco habituales y tratar de contar algo mediante los colores mismos. Son esos mismos circuitos y elementos de su niñez que le han servido de fuente de inspiración para la realización de sus ilustraciones.

Otro elemento que se destaca es la presencia de animales y que, en cada una de sus obras, él trata de buscar otros significados para cada uno de los elementos que las componen: “me interesa que la ilustración no se termine en una primera mirada sino que pueda verse más allá”. Dentro de su proceso creativo, Castelao puede alcanzar los resultados recorriendo diferentes caminos y dichos caminos también implicarán una diferencia en el resultado final. Su mayor satisfacción es justamente lograr que sus obras trasciendan el material y el fin para el que fueron pensadas en un primer momento. Entre sus trabajos, también se destacan varios proyectos con fines solidarios, como los workshops para niños que dio en la India que después le permitieron trabajar ilustrando para Monoblock, o los diseños para ayudar asociaciones de perros abandonados. Actualmente, acaba de realizar su primer Motion junto a su amigo Diego Vigil y su estudio, y quiere seguir explorando y creando obras dentro del campo de la animación gráfica.

La segunda bocanada de color de la tarde vino de la mano de Catalina Estrada: diseñadora, ilustradora y viajera de los miles colores. Nacida y criada en Medellín, “la ciudad de la eterna primavera”, desde pequeña creció rodeada por los tintes con los que su madre decoraba la casa, las flores, las plantas del jardín y las aves que su padre atraía con bebederos y alimentos: “somos una familia que no maneja muy bien la escala de grises… ni la escala de grises ni el minimalismo están dentro de nuestras marcas personales”, afirmó durante la conferencia. Efectivamente, así son las obras de Catalina, llenas de colores y de detalles de plantas, animales, flores, formas, todos muy simétrico y armónico, pero con paletas vibrantes y fuera de lo común. Su principal inspiración fue siempre el contacto directo con otras culturas y empezó a viajar antes de concluir sus estudios de diseño gráfico, recibiendo una gran influencia de varios de los países que pudo visitar en un viaje de estudio: principalmente China, Japón  India y Vietnam. Luego se radicó en 1999 en Barcelona y ahí encontró el amor y descubrió que su verdadera pasión eran los viajes y así, desde ese año, recorre el mundo junto a Pancho, ilustrando desde cualquier rincón del planeta, inspirándose en todas las cosas que ve.

Además de sus trabajos como ilustradora, ya lleva catorce temporadas trabajando junto a la marca de ropa brasilera Anunciaçao, que usa sus dibujos en los diseños de sus telas y en los últimos años ha también incorporado las fotos de su marido Pancho, tanto en los fondos de los estampados como en los catálogos de las colecciones. Recientemente ha trabajado también en la realización de estampas para empapelados y desde algunos años es la encargada del diseño de las agendas de Paulo Coelho y de las tapas de algunos de sus libros. Sin embargo, quizás el trabajo que más la ha apasionado en los últimos años sea el proyecto solidario El laboratorio del espíritu. Se trata de una organización privada, creada con fines solidarios en una escuela abandonada de un área de Colombia muy golpeada por la violencia. Ahí se construyó una escuela de artes y oficios para los chicos de la zona y, dentro de esta, funciona también un taller de escritura creativa. A partir de los poemas que muchos de estos niños fueron escribiendo, Catalina pudo ver cómo todos ellos vivían en condiciones muy duras pero a su vez poseen una gran conexión con la naturaleza y con el medio que los rodea. Esto le sirvió de fuente de inspiración para crear una serie de ilustraciones para pañuelos, cada una basada en un poema distinto. Llegó a armar una colección entera que se vende con fines solidarios, junto a libretas y cuadernos con sus mismos diseños. Como ella misma contó, las condiciones de esos chicos no son muy distintas a las vidas de miles de niños en Colombia y en el resto del mundo, la diferencia es que a ellos se les dio la posibilidad de expresar lo que sienten a través de sus propias palabras, sin limitarlos. Y esas frases, esos poemas, son para ella como volcanes en erupción y es esa misma energía la que intentó plasmar en las ilustraciones que creó para ellos.

Luego de varios shows musicales de la mano de bandas como Luzparís o Lefunders, eventos al aire libre, domos y demás atractivos de la TRImarchi DG, llegó el momento, antes de los workshops, de los últimos grandes conferencistas del día: los franceses de KLAN 123. Se trata de un matrimonio, Scien y Klor, una pandilla de graffitis formada en 1992, que desde hace años trabaja tanto ilustrando paredes como diseñando digitalmente siempre con un estilo que le debe todo a las calles, a la estética del hip-hop y de los graffitis. Como Scien mismo nos contó, sus obras no poseen demasiados mensajes, en un primer momento comenzaron realizándolas de manera ilegal y con el tiempo lograron hacerlas públicamente hasta que se volvieron una fuente de trabajo. Los clientes y espectadores muchas veces intentaban buscarles un significado detrás de sus líneas pero ellos destacan que su foco de atención está puesto en el estilo, en la cuestión estética y no en un mensaje. De este modo, han experimentando con elementos visuales que les gustan, con tipografías totalmente ilegibles, poniendo especial cuidado a la interacción con la pared misma, creando una suerte de arquitectura de sus propios nombres, intentando generar, mediante el color, un llamado de atención hacia las personas que habitualmente pasan cerca de dichos muros. En su proceso de trabajo, ellos siempre parten del dibujo a mano que, en un momento posterior, digitalizarán y transformarán. Las posibilidades de estos medios son muy amplias y les han permitido jugar con la gráfica partiendo desde puntos diferentes. Les resulta interesante, por ejemplo, transformar paredes, que habitualmente ellos hubieran intervenido con aerosol, con suertes de graffitis gráficos.

Como aman la estética graffitera, la fueron incorporando siempre a sus posteriores trabajos de diseño y hasta a sus piezas de arte y muñecos de colección. Y, gracias a los softwares gráficos que trabajan con vectores, como el Adobe Illustrator, pudieron llevar estos diseños sobre cualquier superficie, sin límites de dimensiones ni de materiales, y ganando además dinero a través de todos estos productos, siempre incluyendo en sus obras un toque de ironía.

Luego de estas constelaciones de colores del día, la fiesta de la TRImarchi siguió en Sobremonte, con los mejores DJ y en previas auspiciadas por CYNAR. Nadie duerme en este evento internacional y multitudinario y “La feliz” ya se prepara para una segunda jornada ¡a puro diseño!

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