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Con Eva, comenzó Sitges

La película Eva, de Kike Maíllo, ha dado el tiro de largada al Festival de Cine Fantástico de Sitges (Barcelona) con una buena dosis de efectos especiales y ciencia ficción de factura catalana y una historia emotiva que pretende ser una lección sobre «la imperfección del ser humano», según el director.

«Cuando los robots sean tan sofisticados como los humanos serán tan imperfectos como los humanos», ha dicho este jueves Maíllo en la rueda de prensa de presentación, donde ha confesado que su intención era hablar de la condición humana tomando como pretexto las máquinas del futuro.

En la película, el actor Daniel Brül es Alex, un joven diseñador de máquinas que vuelve al pueblo en el que creció con la intención de dar vida a un robot, pero sus expectativas se ven condicionadas por la aparición de Eva, una niña muy especial, y su reencuentro con Lana (Marta Etura), su antiguo amor, que ahora está casada con su hermano.

Y es que la otra pareja protagonista es la formada por Etura y Alberto Ammann; un joven y exitoso matrimonio, los padres de la niña Eva y que ocultan un secreto que será el desencadenante de toda la trama.

La película está ambientada en un indeterminado paisaje nevado de montaña, y aunque la acción está situada en el año 2041, el vestuario y la estética general de la película es claramente vintage, algo que el director ha justificado porque quería proponer un futuro no muy lejano.

Situar el filme en la nieve responde a una decisión estética -«para la audiencia española la nieve es algo exótico»- y porque un ambiente nevado hace mucho más evidente la idea de hogar como lugar cálido y de acogida.

Lleno de efectos especiales y con un gran trabajo de postproducción digital, Maíllo ha reivindicado a través de su película la capacidad de la industria española para rodar un film de estas características, unas posibilidades de las que dudaba incluso el protagonista cuando le ofrecieron el papel.

«Una peli de robots made in Spain y con un director que no conozco, no sé yo…», ha bromeado Brühl, que se ha mostrado impresionado por el resultado final de un rodaje en el que pasó la mayor parte del tiempo haciendo movimientos en el vacío, con la única ayuda de un ‘croma key’ y mucha imaginación.

Otro actor que tuvo que hacer un esfuerzo considerable es Lluís Homar, que interpreta a un servicial robot, de entre las máquinas «el más humano», aunque de entre todo el reparto la que destaca de forma considerable por su interpretación es la niña Claudia Vega, Eva.

Escogida entre miles de niños y tras visitar decenas de escuelas, Vega es el descubrimiento de la película y el motor de la historia, aunque la jovencísima debutante, que en el colegio asistía a clases de teatro, este jueves se ha limitado a manifestar un deseo: «yo de mayor quiero ser actriz».

(Fuente: Europa Press)

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