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Scorsese homenajeó al cine francés

El director estadounidense Martin Scorsese rindió hoy tributo en Marrakech a algunos de los más grandes nombres del cine francés de los últimos treinta años, en la ceremonia que le dedicó el festival inaugurado ayer.

«Debemos prácticamente todo al cine francés. Fueron los franceses quienes nos enseñaron a los americanos la fe, el respeto y el amor por el cine», afirmó el director, a cuya entrada el auditorio entero se puso en pie.

Tras su discurso, un telón situado a su espalda se elevó y, ante un público que no dudó en volver a levantarse de sus asientos, aparecieron algunos de los rostros más conocidos de las pantallas galas, desde los más jóvenes, como Marion Cotillard, Guillaume Canet o Sophie Marceau a veteranas como Catherine Deneuve o Charlotte Rampling.

En total, una delegación cercana a los 40 cineastas, encabezada por el director greco-francés Costa Gavras, de quien Scorsese destacó que, con su obra, «las barreras entre política, drama y cine desaparecieron, fundidas en la urgencia moral y la búsqueda de una humanidad compartida».

Gavras, que señaló que la delegación recibe el galardón honorífico como una «recompensa de esa bella aventura que es el cine francés», alabó particularmente de la obra de sus compatriotas su «diversidad, apertura al mundo y libertad».

Así, celebró por ejemplo las muchas coproducciones cinematográficas en las que cineastas franceses han colaborado con colegas de países como México, Argentina o Irán, y que para él muestran «la voluntad de ver el cine del otro y permitir a los demás descubrirlo».

Con motivo del homenaje, desde esta mañana y hasta el próximo día 11, en paralelo a la competición oficial, varias salas de Marrakech proyectarán más de medio centenar de cintas que recorren los últimos treinta años del cine francés, del que Scorsese destacó que «desde que nació, es fascinante cómo sigue renovándose».

«Es vertiginoso recordar todas las maravillas que nos ha dado, el asombro que sentí cuando las vi por primera vez», señaló el estadounidense al repasar los títulos que se proyectarán en los próximos días.

La selección es variada: desde los últimos coletazos de las vanguardias, como Sauve qui peut de Jean-Luc Godard o Sans toit ni loi de Agnès Varda, el programa salta a otros clásicos más actuales como el Cyrano de Bergerac interpretado por Gerard Depardieu, o Amélie, de Jean-Pierre Jeunet.

Algunas de las películas más recientes cuentan para los espectadores con el atractivo extra de que sus protagonistas están estos días en el festival, como es el caso de La vie en rose, con Marion Cotillard o La ciencia de los sueños, en la que actúa el mexicano Gael García Bernal, miembro del jurado de esta edición.

Es precisamente a la generación más joven del cine del país de los hermanos Lumière a la que se refirió esta mañana el director artístico del certamen, Bruno Barde, cuando explicó por qué eligieron a Francia para este tributo.

«François Truffaut, Robert Bresson o Eric Rohmer no tienen igual, pero queremos dar a conocer a jóvenes que aseguran la transmisión en sus obras del saber que nos dejaron. Los nuevos autores franceses inventan, reinventan, hacen perenne el genio de sus ancestros», explicó.

La velada se cerró con una primera muestra: el preestreno, en presencia de toda la delegación invitada, de la cinta Un balcon sur la mer, último trabajo de la actriz y directora de origen argelino Nicole Garcia.

(Fuente: EFE)

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