Por Rodrigo Seijas
ATENCIÓN: SPOILERS
Primero lo primero, aunque también podría abordarse al final… ¡bah, qué importa! Somos fanáticos y queremos saber, pero al mismo tiempo tenemos miedo de saber: ¿está Glenn muerto? Sería una pésima noticia, una noticia triste, por lo que supo dar el personaje a la serie –y los espectadores- a lo largo de todos estos años, pero no dejaría de implicar cierta lógica, ya que en la historieta –es decir, en el material de origen- su muerte era también espantosa, aunque a manos del Gobernador.
Lo cierto es que las circunstancias que rodearon a la muerte de Glenn fueron diseñadas e implementadas de manera cuando menos extraña. Para empezar, no es precisamente una muerte con cierto grado de épica o de anticipación –pensemos en la de Tyresse en What happened and what´s going on-, y el nivel de shock y sorpresa no llegó a ser tan alto como la Beth Greene. Y eso sucedió porque la puesta en escena dejó unos cuantos cabos sueltos en lo que se refiere a la composición del plano (no termina de quedar claro que sea efectivamente Glenn el devorado por los zombies, permitiendo especular que podría ser el cuerpo de Nicholas el que lo esté cubriendo). Además, el morir por ser arrastrado por otra persona en su caída sería un tanto estúpido para un tipo como Glenn, que viene sobreviviendo a toda clase de percances y situaciones límite. Ojo, esto no asegura para nada que esté vivo: por ahí está efectivamente muerto, y lo que les interesa a los guionistas es crear el clima apropiado para el gran drama que significaría tomar consciencia para todo el grupo de guionistas de que Glenn ha fallecido.
Más bien, la secuencia está mejor planteada como la muerte de Nicholas, un personaje que al principio era un típico traidor y egoísta, y que fue configurándose como alguien esencialmente torturado por el rol de protector que le tocó y que no supo asumir. De hecho, el perdón que le otorgó Glenn profundizó su sufrimiento interior: indudablemente no creía que se merecía ser perdonado. Ese “gracias” final que le otorga a Glenn antes de pegarse un tiro es, sí, un agradecimiento muy sincero, pero al mismo tiempo es un intento de redención final antes de despedirse.
El resto parece quedar chico frente a la muerte-enigma de Glenn, pero no dejó de ofrecer momentos de una enorme tensión, en especial en esa casa rodante donde Rick debe enfrentar a unos cuantos Lobos, a golpes y tiros, en perfecta confluencia del cuerpo a cuerpo con lo que se adivina apenas con una mirada de reojo. La travesía de Michonne con otros integrantes de Alexandria también tuvo mucho para decir desde esa profesión que es la de sobrevivir, lo que motiva para seguir adelante y la contemplación de lo sangriento y horroroso. Thank you es un episodio de decidido movimiento, casi sin transiciones, donde The walking dead retoma los componentes más físicos de su trama: ese constante peligro, esa sensación que atraviesa a los personajes de que algo terrorífico siempre los está acechando, nunca dejándolos en paz. Una montaña rusa emocional, que encima termina preanunciando otra situación límite para Rick.

