Título original: The Skeleton Twins
Origen: EE.UU.
Dirección: Craig Johnson
Guión: Craig Johnson, Mark Heyman
Intérpretes: Bill Hader, Kristen Wiig, Luke Wilson, Ty Burrell, Boyd Holbrook, Joanna Gleason, Kathleen Rose Perkins, Adriane Lenox, Sydney Lucas, Eddie Schweighardt, Paul Castro Jr., Benjamin McGowan
Fotografía: Reed Morano
Montaje: Jennifer Lee
Música: Nathan Larson
Duración: 93 minutos
Año: 2013
Compañía editora: Blushine
7 puntos
Busca tu camino
Por Mex Faliero
A Maggie (Kristen Wiig) le avisan por teléfono que su hermano Milo (Bill Hader) -con el que hace diez años que no se habla- está hospitalizado por un intento de suicidio. Inmediatamente corta con la izquierda y mira su mano derecha, donde una montaña de pastillas tiene como objetivo repetir el destino de su hermano. Las guarda y va a buscarlo. Es el comienzo de Irremediablemente juntos (producida por los hermanos Duplass), nueva comedia dramática de Craig Johnson, conocido en estas tierras por True adolescents que se vio en un Festival de Mar del Plata. Y -también- nuevo exponente del cine indie norteamericano, que repite algunos tics de otras películas de la especie pero que se sostiene por la actuación de los notables Hader y Wiig, y por unas intenciones mucho más humanizadas que las que suelen tener los directores estrella de Sundance.
Maggie y Milo comparten un presente sentimental frustrado, con el él sin poder encontrar el novio ideal y ella encerrada en un matrimonio por demás insatisfactorio. Claro, arrastran la experiencia de un padre suicida -al que parecen seguir en cuerpo y alma, y con el que mantienen un vínculo especial a pesar del tiempo- y una madre abandónica entregada ahora al new age y la espiritualidad, mientras no puede -ni nunca se interesó en- hacerse cargo de los suyos. Irremediablemente juntos es el recuento de esos días en los que estos hermanos vuelven a comunicarse y donde tienen mucho para contarse, luego de diez años de distancia. Y de un destino que parece unirlos en sus incontables tropezones, y con una fascinación particular por la autodestrucción. Mientras, Milo remueve con un viejo amor el pasado como quien quiere escapar -erróneamente- a toda costa del presente y Maggie repite sus infidelidades sin hacerse cargo de su real deseo.
Como decíamos, la película no escapa a ciertos clichés de estos tipos de productos, como son la disfuncionalidad de los grupos familiares, las esposas asfixiadas, la heterosexualidad en fuga y cierta sordidez cool, ni tampoco a la necesidad de convocar a figuras en busca de reconocimiento. Pero lo cierto es que Wiig viene probándose por fuera de la comedia mainstream hace tiempo y Hader es uno de esos tipos que saben brillar en producciones alejadas de Hollywood, como lo hiciera antes en la memorable Adventureland. Y también, que más allá de los intentos de suicidios y la acumulación de pesares, Irremediablemente juntos tiene una luminosidad que es la que aportan los dos protagonistas (ambos están brillantes) y la calidez de Johnson, tal vez el más chispeante de los realizadores surgidos en las canteras del mumblecore.
Tras su cortina de pesimismo (y con unos pescaditos muertos de más), Irremediablemente juntos busca la forma de que estos personajes escapen a su realidad. Y lo hace con inteligencia y sencillez, escapando a las bajadas de línea y los discursos altisonantes, como así también a las salidas conservadoras o al cómodo cinismo, y con una gran secuencia musical donde Milo y Maggie cantan a capela Nothing’s gonna stop us now, de Starship, aquel tema de Mannequin. Decididamente, Hader y Wiig tienen esa sabiduría del buen comediante, que sabe buscar la risa detrás de la tragedia sin caer en la moralina. Irremediablemente juntos es una melancólica película, que enseña los caminos de salida pero nunca los de entrada. Le queda a cada uno buscar el suyo, y el final es ejemplar en economía de recursos.

