Título original: Sniper: Legacy
Origen: EE.UU.
Dirección: Don Michael Paul
Guión: John Fasano, Don Michael Paul
Intérpretes: Doug Allen, Tom Berenger, Chad Michael Collins, Chad Michael Collins, Vasil Enev, Patrick Garrity, Dennis Haysbert, Mark Lewis Jones, Danko Jordanov
Fotografía: Martin Chichov
Montaje: Vanick Moradian
Música: Frederik Wiedmann
Duración: 95 minutos
Año: 2014
Compañía editora: Blushine
5 puntos
¡Qué bello es matar!
Por Mex Faliero
En 1993, Blanco perfecto de Luis Llosa fue un thriller más o menos efectivo, que se centraba en un grupo de francotiradores y desde ahí, desde ese mundo de mirillas telescópicas, disparos precisos y profesionalismo extremo, elaboraba un suspenso aceptable. Aquella película, además, funcionaba como vehículo algo masivo para un actor como Tom Berenger al cual ya empezaban a evaporársele sus 15 minutos de fama. Era un film menor, pero que en cierta medida se interpelaba sobre el rol que cumplen estos personajes mayormente obsesivos y fantasmales en su ubicación dentro del campo de batalla militar. Lo que nadie imaginó es que casi una década después el personaje central sería retomado, pero para una continuación televisiva que no era más que un explotation sobre francotiradores. Y esto dio a origen a una saga, que ahora tiene su cuarta parte: Francotirador: el legado.
Ese “el legado” del título, tiene un fuerte tufillo a herencia tardía de Bourne, y un poco es así. Si pensamos que esta historia se convirtió en saga en 2002, la influencia del personaje interpretado por Mat Damon es tanta, que estas aventuras del francotirador que aparece y desaparece no resultan más que un producto hecho para aprovechar la fama de aquel, ya que a la historia (bastante simple) le quieren dar un aire de misticismo, rodeando la figura de los snipers de todo un aura particular, representantes fieles de algún tipo de moralidad militar que se nos escapa. Lo cierto es que este film de Don Michael Paul no parece más preocupado que por contar el cuentito lo más profesionalmente posible, con cierta pericia técnica y poco rigor discursivo.
El Thomas Beckett de Berenger es una presencia fantasmal aquí, y es su hijo quien sale a vengarlo luego de haberse enterado que fue asesinado por un tirador que anda liquidando a sus colegas por el mundo. Hay en la película un amague de cuestionar la frialdad de un trabajo que se basa en eliminar al otro, pero claro que no estamos aquí en el territorio del cine antibelicista, todo lo contrario. Lo que Francotirador: el legado terminará reafirmando es que los soldados norteamericanos pueden ser crueles, pero no dejan de hacer su trabajo. Y su trabajo es, claro que sí, disparar a la cabeza y destruir al oponente, que cuanto menos sepamos de él mejor porque nos impide cualquier lazo emocional con el otro. Claro está que Francotirador: el legado no deja de ser ridícula con su galería de personajes míticos bastante banales, su conflicto paterno-filial inverosímil, su operación central un tanto traída de los pelos y una serie de giros de guión que lo que menos buscan es atacar las instituciones. El mal siempre es un loco suelto que se descarrió. Y siempre hay dos o tres balas bien puestas que dejen las cosas en su lugar. Por ahí aparece Berenger, que uno sabe que tiene talento para más, haciendo esto de taquito hasta riéndose un poco de su improbable porte entre místico y heroico. Algunas escenas de acción están bien resueltas.

