Por Rosana López
¿Por dónde comenzar a hablar sobre una serie televisiva como Penny Dreadful, cuyo epicentro reside en la conjugación de múltiples historias de los personajes icónicos de la literatura del terror y el cine clásico? ¿Cómo describir una suerte de guión, un reparto estelar y la fuerte postal de una Londres insalubre y llena de callejones con matones y prostitutas en período victoriano? Trataré de desmenuzar algunos puntos claves de una interesante temporada inicial que viene a sentar presencia en medio del furor tenebroso de zombies, casas malditas y vampiros que está sufriendo la pantalla chica.
Este producto estadounidense fue creado y escrito por John Logan, guionista de El último samurái, El aviador y Sweeney Todd -será esta última la que sirve de origen a la realización en la temática del miedo clásico- y cuenta con producción ejecutiva de Sam Mendes -realizador de Belleza americana y de Operación Skyfall, film donde trabajó en equipo con Logan-. La serie establece un entramado original y entretenido de ocho episodios donde intervienen personajes históricamente manoseados, como Jack el Destripador, Dorian Gray o hasta el mismísimo Drácula. Pero tampoco olvidemos el aporte en la dirección del español Juan Antonio Bayona, de películas como El orfanato y Lo imposible, quien le otorga a Penny Dreadful esa pincelada de misterio pasional y alma necesaria en sus dos primeros capítulos filmados en el Reino Unido.
Cuando se habla del término Penny Dreadful, se rememora a las antiguas publicaciones de ficción terrorífica como si se tratase de un pasquín o folleto, que se vendían en Inglaterra durante el Siglo XIX y cuyas historias se distribuían de a capítulos por el valor de una moneda. Lo cierto que este relato gótico presenta un realismo encantador y sensual de lo oculto y lo oscuro. A ello ayudan actores como la bella y hechizante Eva Green en el papel de una vidente misteriosa que se une a Sir Malcolm Murray, interpretado por Timothy Dalton, uno de los reconocidos James Bond, quien fue además el mandatario/dictador en la tontita La niñera y el presidente. Ambos emprenden la travesía de buscar por todo Londres a la hija desaparecida de Malcolm, quien fue raptada por un clan de vampiros que acecha la ciudad, contando con la ayuda de un pistolero estadounidense llamado Ethan Chandel, encarnado por el galán Josh Hartnett (40 días, 40 noches, La dalia negra), que por suerte aquí rompe con los estereotipos de encasillamiento. Por supuesto que el reparto sigue con un sinfín de personajes de los cuales, al contar sus historias por este medio, estaríamos revelando mucho más de la trama, la cual es mejor resguardarla para el deleite y la sorpresa de los espectadores.
Penny Dreadful no tiene comparación a series de horror en la actualidad, tanto por su momento histórico como por sus personajes, que no resultan ser humanizados al ciento por ciento: siempre algo esconden y no presentan ese drama fuerte de convivencia que tiene lugar en The walking dead o la primera temporada de American Horror Story. Por tanto, lo emocionante reside en cómo se relacionarán los icónicos protagonistas entre sí y qué giro inesperado tomarán sus historias, lo cual sólo se va revelando a cuentagotas. Finalmente, se destacan las logradas ambientaciones de una Inglaterra lúgubre y sucia, con un marcado contraste de clases sociales típica de la época, una correcta musicalización, impecable fotografía, el inconsciente colectivo del viejo y nuevo continente, la exquisitez del habla oriundo y una narración interesante que no decae, manteniendo el suspenso y haciendo hincapié en lo prohibido, el sexo latente, el Mal y el miedo que en cualquier momento invade las almas.
Una serie como Penny Dreadful es un importante regreso a la literatura de terror con ese halo de sobrenatural que se había perdido en la actualidad, ya sea por la temporalidad; por la banalización y atropello de nuevos escritores que persiguen el consumismo rápido de sus historias apuntando al mercado juvenil; por centrarse esa magia gótica sólo en films como Van Helsing, el Drácula de Coppola o La dama de negro; o por la ruptura de los mitos clásicos y esenciales que envuelven a los personajes del horror. Jamás esta serie se perdonaría mostrar a un vampiro que no sea afectado por el sol y su piel brille como diamantes, como en la teen y taquillera Crepúsculo. Ya es hora, paradójicamente con otra vuelta de tuerca, de volver a la raíces de estos relatos, por respeto a los autores universales y el público partidario del terror.

Reseña sobre la serie Penny dreadful que los amorosos chicos de @fancinemamdq me publicaron. http://t.co/XIxlNdPMJt
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