Título original: Idem // Origen: EE.UU. // Dirección: James Gunn // Guión: James Gunn // Intérpretes: David Corenswet, Rachel Brosnahan, Nicholas Hoult, Edi Gathegi, Nathan Fillion, Isabela Merced, Skyler Gisondo, María Gabriela De Faria, Sara Sampaio, Anthony Carrigan, Neva Howell, Pruitt Taylor Vince Alan Tudyk // Fotografía: Henry Braham // Montaje: Craig Alpert, William Hoy // Música: Dave Fleming, John Murphy // Duración: 129 minutos // Año: 2025 //
8 puntos
UN SUPERMAN PARA ESTOS TIEMPOS
Por Patricio Beltrami
¿Cómo se puede adaptar en estos tiempos a un súper hombre, un ser extremadamente poderoso que roza la perfección en todas las facetas en su vida? Nada ni nadie le quitará a Superman haber sido el primer superhéroe, el máximo emblema de la lucha por la justicia, pero esa rectitud, esa moral incorruptible, esa sensación de que eventualmente se impondrá ante cualquier enemigo es lo que, desde hace algunas décadas, le ha quitado atractivo en sus adaptaciones cinematográficos. Sin embargo, en el marco del puntapié inicial del Universo DC, el director y guionista (y CEO del estudio) James Gunn explota la humanidad, la mejor faceta del superhéroe, para contar una historia de derrotas, errores, aprendizajes y superación a fuerza de calidez, comedia y emociones genuinas. Además, esta apuesta, que se destaca por la mixtura entre lo clásico y lo contemporáneo, está motorizada por una gran historia de amor.
El primer aspecto novedoso de Superman aparece al comienzo de la película. Tres años después de su presentación al mundo como el todopoderoso superhéroe, Superman cae derrotado en el medio de la Antártida. Desde allí, toda la información vinculada a los personajes, el conflicto y el contexto se proporciona al calor de las secuencias de acción. Entendiendo que, por sobre todas las cosas, el cine es movimiento, el relato nunca se detiene en esos quince minutos que trascurren entre el rescate de Krypto y la derrota frente al Martillo de Boravia en Metrópolis, al tiempo que se ilustran las particularidades de este nuevo universo DC. Acorralado entre la tensión geopolítica, la caída en su popularidad y la persecución de Lex Luthor, Superman también lidia con problemas de identidad a raíz del choque entre la herencia alienígena de Kal-El y la búsqueda de la humanidad como Clark Kent.
En primer lugar, Superman es extremadamente luminosa. Esto no sólo representa un cambio respecto a los tonos y las paletas de colores que habían caracterizado a la versión de Henry Cavill diseñada por Zack Snyder, sino porque la esperanza nunca deja ser el motor del superhéroe, sobre todo ante las adversidades que se acumulan en su camino. Si bien no se trata de una historia de origen, todavía se percibe a un protagonista novato que no alcanza a comprender las consecuencias de sus acciones. Esta mezcla entre buenas intenciones, inocencia y testarudez le otorgan al personaje una impronta singular respecto a otras adaptaciones. En este marco, se destaca una buena interpretación por parte de David Corenswet, cuya composición tanto desde lo físico como desde el carisma y la profundidad dramática está a la altura de semejante papel.
Asimismo, Superman le hace honor a ese gran villano cruel, despiadado, frío, calculador y extremadamente inteligente que es Lex Luthor. Justamente, el antagonista encarna a la representación de una pura maldad irredimible, motivado sólo por sus delirios de grandeza, poder, riqueza y, lógicamente, por el odio a Superman. De hecho, esta versión encuentra la manera de que el enfrentamiento se vuelva no sólo personal, sino íntimo e imperdonable a través de una serie de atrocidades. Afortunadamente, Gunn apuesta por la comedia como forma de descomprimir un relato que de otra forma se hubiese tornado muy sombrío. En ese sentido, el humor no está sólo en las manos de personajes secundarios (qué comediante que es Nathan Fillion) o de subtramas insólitas (el romance secreto de Jimmy Olsen es desopilante), sino que Superman, Luthor y Lois Lane también se desenvuelven con soltura en registros que oscilan entre el sarcasmo, el ridículo y lo patético.
En cuanto a la acción, una de las novedades es el juego con el primer plano para narrar los clásicos vuelos. Como había perfeccionado en la trilogía Guardianes de la Galaxia, el diseño de las secuencias de combate permite que la puesta en escena explore una multiplicidad de poderes y armamentos desplegando un sinfín de variantes de golpes, movimientos y reacciones mientras se juega con los colores, los sonidos y la musicalización. Justamente, no hay más punk rock que Krypto, el perro alienígena CGI que es pura rebeldía, descontrol y destrucción. En ese sentido, sólo un amante de los perros como Gunn podría haber creado una adaptación tan verosímil a lo maravilloso que es convivir con un perro tan leal como indomable.
Por otra parte, el relato se sitúa en un universo muy parecido a esta realidad. Más allá del villano inventor multimillonario megalómano (lugar común en el cine de la época) que siempre ha sido Luthor, dos temáticas de actualidad forman parte del conflicto de la historia. Por una parte, en una crítica a los sectores más conservadores de la política, se hace evidente el miedo al diferente, al extranjero, particularmente personificado en un alienígena. Al mismo tiempo, se apunta contra la manipulación de la opinión pública a través del periodismo y las redes sociales, aunque quizás este aspecto posee salidas lúcidas desde el humor para disimular la apelación a lugares comunes en las ficciones. Como respuesta a un mundo hostil, cínico y al borde de la guerra, Superman recurre a la humanidad del personaje. No sólo se queda en el sacrificio, en el amor, la amistad y ese lindo vínculo con sus padres adoptivos. Más allá de algún discurso aleccionador sobre el final, Superman permite equivocarse, asume el dolor y la frustración de la derrota, y se vuelve a levantar porque cree que un mundo mejor es posible.
Y el otro elemento que consagra esta humanidad es el amor. Ahí otra vez Gunn da en el clavo al construir los cimientos de la relación entre Clark y Lois, haciendo hincapié en sus diferencias, en esos choques sobre el mundo, la ética y el periodismo más que en el idilio romántico entre dos enamorados. Justamente, los pasajes que ambos comparten a lo largo de la película son el corazón de la historia. De la pasión desenfrenada en la cocina al debate enfervorizado en la fallida entrevista pasando por ese chocolate caliente de reconciliación y las chicanas sobre música, la humanidad representada por Clark queda al desnudo cuando tiene del otro lado a Lois (impecable Rachel Brosnahan, puro carisma y encanto en la mejor adaptación del personaje en cine). Finalmente, esta mezcla entre lo clásico y lo contemporáneo se corona con una reversión de la emblemática partitura de John Williams, que posee los ribetes adecuados para continuar emocionando al espectador en los momentos justos. Con un Superman para estos tiempos, no había nada más necesario que el amor y la humanidad como respuesta a todos los males del cine y del mundo.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

