El director Fernando “Pino” Solanas murió hoy a los 84 años en París, donde ejercía su cargo de embajador ante la Unesco y donde había sido internado semanas por una afección relacionada con el Covid-19.
La información fue brindada por la Cancillería a través de sus redes sociales: “Enorme dolor por Pino Solanas. Murió en cumplimiento de sus funciones como embajador de Argentina ante la Unesco. Será recordado por su arte, por su compromiso político y por su ética puesta siempre al servicio de un país mejor”, decía el comunicado.
Solanas tuvo una vida dividida entre su pasión por el cine y su carrera política, aunque en ocasiones ambos caminos se cruzaban: fue parte de una generación de realizadores que en la década de 1960 formaría el Grupo Cine Liberación, experiencia cinematográfica-política en la que participaron nombres como Octavio Getino y Gerardo Vallejo.
Desde ese espacio, y siempre desde una suerte de revisionismo peronista, fue clave en la manifestación de un cine militante y urgente, que se emparentaba con otros movimientos similares en Latinoamérica. El documental político La hora de los hornos fue una potente carta de presentación.
Solanas fue uno de los tantos artistas que sufrieron el exilio durante los 70’s y con el regreso de la democracia se dio su vuelta al cine nacional con un par films emblemáticos durante los 80’s: Tangos, el exilio de Gardel y Sur. A lo que habría que sumar su dos producciones de los 90’s, El viaje y La nube, donde comenzaba a caer bajo el peso de lo excesivamente simbólico mientras se enfrentaba al gobierno de Carlos Saúl Menem.
Sin embargo, a partir del nuevo siglo recuperó su lugar de documentalista al registrar el fracaso de una generación, los tiempos de optimismo de la primera parte del kirchnerismo y su posterior desilusión en películas como Memorias del saqueo, La dignidad de los nadies, La próxima estación (2008) o Tierra sublevada: oro negro (2011).
Es tal vez la etapa más interesante de su carrera, una etapa madura la que lo muestra más cerca de las contradicciones y lejos de las certezas. Viaje a los pueblos fumigados (2018) fue su última película. Esta etapa, no obstante, encaja con su vaivén político, cercano al kirchnerismo, luego alejándose con fuertes críticas para regresar en esta última etapa. Queda por estrenar su último film, Tres a la deriva.
A la par de su carrera en el cine, Solanas labró un recorrido en la política, resultando clave en la elaboración de la Ley de Cine. Fue tres veces diputado por la Ciudad de Buenos Aires y una vez senador nacional, además de participar como convencional constituyente en la reforma de 1994 y ser candidato a presidente en 2007. En 2019 volvió a ser elegido diputado porteño por el Frente de Todos, pero renunció para ocupar la embajada ante la Unesco.

