Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
La nueva serie VisionQuest se presenta como el final de una trilogía que Marvel Television ha construido sobre la marcha, a raíz del éxito de WandaVision y de la buena experiencia de Agatha all along. Narrativamente más vinculada con esas miniseries que con otras películas del Universo Marvel (MCU), apunta a resolver la historia de la familia conformada por la ¿fallecida? madre bruja, sus hijos reencarnados y un sintezoide reparado con crisis de personalidad. Apelando a una mezcla de géneros y estéticas, el primer episodio no sólo funciona como una introducción, sino que inserta al protagonista en los principales conflictos de la temporada. Dirigido por Christopher J. Byrne y escrito por el showrunner Terry Matalas, No strings inicia con un monólogo de Vision (Paul Bettany), quien resume su historia en el MCU a través de un montaje de sus escenas más emblemáticas. En el presente, Vision en su forma humana pasa su días trabajando en un bar de Edimburgo que solía frecuentar junto a Wanda Maximoff. Olvidado por el mundo, por la noche descansa en la cámara frigorífica del lugar para sumergirse en la imitación de la realidad que ha creado en su consciencia. En una enorme mansión con estética vintage y decorados coloridos y simétricos, el Vision humano convive con el resto de las inteligencias artificiales creadas por Tony Stark, cada una responsable de distintas funciones de su sistema operativo: J.A.R.V.I.S. (James D’Arcy), F.R.I.D.A.Y. (Orla Brady), E.D.I.T.H. (Emily Hampshire), D.U.M.-E. (Henry Lewis) y U. (Jonathan Sayer). Sin embargo, en el ático del caserón también habita Ultron (James Spader), quien desde su encanto y desfachatez opera como el elemento disruptivo para Vision. En ese orden, No strings desarrolla uno de los grandes temas de la miniserie: la crisis existencial del protagonista, quien se debate entre la frialdad de la programación y la herencia de recuerdos y sentimientos del Vision vengador, marido y padre. A partir de la comedia se compone un Vision humano torpe y sin roce social que, gracias al oficio de Bettany, se complementa con facetas dramáticamente más profundas, asociadas a la incomodidad, la frustración y la imposibilidad de sentir algo por su fallecido yo. Buscando salir de su prisión, Ultron acelera los tiempos para que Vision salga obligado de su autoexilio y lo entrega al mercenario Paladín (Todd Stashwick), quien opera para algún enemigo aún no develado. Allí radica el primer punto de quiebre de No strings: el escuadrón de Paladín ataca a Vision en el bar, asesinando a la dueña del lugar. Preso por la ira, el sintezoide blanco elimina a los enemigos y escapa volando en la noche. Mientras debate su próximo movimiento con el resto de las IAs y castiga a Ultron al aburrimiento, Paladín descubre el punto débil de su objetivo: uno de sus hijos vive en Londres. Tras las introducciones del protagonista y del conflicto, el tercer arco de No strings se abre para presentar a Thomas Shepherd (Ruaridh Mollica). En compañía de su amiga Lisa Molinari (Lauren Morais), Thomas es un estafador de Londres que padece ataques de pánico producto de los recuerdos de una vida que no había vivido (mismo mecanismo que había afectado a Billy Kaplan en Agatha all along). A diferencia del resto del capítulo, este segmento transcurre rápidamente, ya que Paladín secuestra a Thomas y le envía un mensaje a Vision para negociar el rescate. Finalmente, el primer episodio de VisionQuest culmina con el protagonista descubriendo que tiene un hijo real. Más allá de su carácter introductorio, No strings establece los conflictos de la miniserie de manera directa y clara, algo en lo que otras series del MCU habían fallado. En ese marco, el mundo interior del sintezoide resulta atractivo desde lo estético y lo narrativo, donde la puesta en escena y la ambientación están al servicio de la comedia en sus facetas más lúdicas (guiños a la sitcom de WandaVision). Además, el relato recupera a Ultron (y a James Spader) no sólo como un gran villano (encantador en su irredimible maldad) sino como el mentor necesario para el inexperimentado Vision blanco. Si bien queda la sensación de que tanto Thomas como Paladín tienen mucho más para explotar en los próximos capítulos, la crisis de identidad de Vision se plantea de forma lúdica para problematizar sobre cuestiones existenciales, como la memoria, la humanidad, el dolor y el amor. En ese sentido, la cuenta pendiente de VisionQuest será hallar la manera de amalgamar los arcos narrativos de los nuevos personajes del MCU a los conflictos del protagonista.
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