Por Patricio Beltrami
La serie Toda la verdad es una extraña mezcla de géneros y subgéneros que funciona muy bien a lo largo de sus ocho episodios. Tanto es así que esta producción pensada como miniserie se aseguró una segunda temporada a futuro. Creada por Sterlin Harjo, responsable de Reservation Dogs, esta comedia ambientada en Tulsa conjuga virtuosamente elementos de diversos géneros y subgéneros, como policial, el drama familiar, el stoner, el noir, el western o el whodunit. Asimismo, el relato nunca disimula su ambición al desarrollar un entramado de conflictos y problemáticas que afectan a distintos ámbitos de la ciudad. En ese sentido, la serie profundiza no sólo en el caso policial y las intrigas familiares que desencadenan la investigación del protagonista, sino que también aborda las complejidades del ejercicio del periodismo, la violencia latente en los grupos más conservadores del Estados Unidos profundo o en las desigualdades que padecen las comunidades originarias del país. Afortunadamente, la alta dosis de autoconciencia contribuye a que la historia mantenga un tono ligero para que lo ácido, lo trágico y lo cínico de la historia pueda fluir desde el humor. Sin embargo, el corazón de Toda la verdad se encuentra en la defensa de la ética y la honestidad que guía el propósito de vida de Lee Raybon (Ethan Hawke, quien otra vez demuestra que es uno de los mejores actores de su generación). Autopercibido como un “historiador de la verdad”, Raybon es un periodista de investigación que trabaja para un pequeño periódico de Tulsa mientras administra una librería al borde de la quiebra. Al tiempo que intenta ordenar su caótica vida para ejercer como padre de una preadolescente, un nuevo trabajo aparece en su camino para ponerlo en peligro: el presunto suicidio de Dale Washberg (Tim Blake Nelson), hermano del máximo candidato a gobernador de Oklahoma, Donald Washberg (Kyle MacLachlan). Convencido de que se trata de un asesinato, Raybon comienza a indagar sobre el pasado de la víctima y sus allegados para descubrir una gran variedad de intereses alrededor de su muerte. Más allá de las subtramas mencionadas anteriormente, la investigación periodística representa el hilo de la temporada. En ese orden, todos los descubrimientos paulatinamente abren el panorama de sospechosos y motivos detrás del asesinato de Dale. A lo largo de la investigación, la serie explota climas que se encuentran en línea con los móviles de cada personaje, desde el vértigo de las persecuciones vehiculares y la tensión de los secuestros o de las amenazas (terrorífica secuencia al final de ¿This Land?) a lo risueño de los capítulos a lo buddy movie y la calidez de la comedia romántica (Short on cowboys es un homenaje implícito a la trilogía de Richard Linklater). Sin embargo, el secreto del éxito de Toda la verdad radica en la humanidad de sus protagonistas y conflictos. Contra un mundo cínico repleto de traidores, violentos y estafadores, Lee Raybon se erige como el defensor de la verdad, la honestidad y la ética. Incluso a pesar de los aires de intelectualidad que por momentos profesa el personaje, es imposible no empatizar con este antihéroe tan defectuoso, obstinado y disfuncional como comprometido con un sentido de justicia para las víctimas en Tulsa. Más allá del ajustado guion lleno de conflictos interesantes, otro de los grandes atractivos de la historia se encuentra en la galería de personajes variopintos y del gran trabajo de los intérpretes (sobresalen el candidato sin escrúpulos de MacLachlan, el carismático guardaespaldas de Keith David y la femme fatale de Jeanne Tripplehorn). En este panorama, la segunda temporada de Toda la verdad deberá construir un nuevo conflicto desde cero, con el antecedente de que la primera temporada ha dejado la vara muy alta.
NdR: todos los episodios de Toda la verdad están disponibles en Disney +.
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