–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
La cuarta temporada de Only murders in the building había sido un tanto problemática, no solo porque su narrativa había sido quizás demasiado expansiva -por más que haya sido encomiable su ambición-, sino también porque el traslado hacia Los Ángeles le quitado buena parte de su encanto urbano/neurótico. Pero es claro que la serie creada por Steve Martin y John Hoffman tiene un piso muy alto, que le permite entregar grandes momentos incluso cuando la estructura narrativa central sea despareja. Esta quinta temporada amaga en su primera mitad con ser bastante mejor que su predecesora, a partir de la vuelta a Nueva York, pero principalmente al edificio Arconia como eje del misterio. Ahora el enigma pasa a ser la muerte de Lester (Teddy Coluca), el querido conserje del Arconia, que supuestamente fue accidental, aunque el trío protagónico integrado por Charles (Martin), Oliver (Martin Short) y Mabel (Selena Gomez) pronto se da cuenta de que hay gato encerrado. Hay que decir que, si el primer episodio, Nail in the coffin, plantea muy bien la premisa, con un trabajo de montaje estupendo, el segundo, After you, que indaga en la juventud de Lester, cómo llegó al Arconia y construyó su vida laboral y personal allí, es una pequeña obra maestra, que incluso recuerda en su puesta en escena al melancólico arranque de Up, una aventura de altura. Ambos dirigidos por Hoffman, son capítulos que ponen a Only murders in the building muy por encima de la enorme mayoría de la producción televisiva actual. Pero también terminan siendo una trampa para la propia serie, a la que luego le cuesta estar a la misma altura. Porque es cierto que es muy atractiva la idea de cómo la muerte de Lester está vinculada al juego clandestino, las acciones de la mafia y, casi por decantación, a la historia neoyorquina más subterránea, pero el relato incurre en una dispersión muy fuerte, que le quita algo de potencia. O más bien potencial: por ejemplo, los billonarios interpretados por Renée Zellweger, Christoph Waltz y Logan Lerman, que tratan por diversos medios de encubrir su relación con el crimen y entablan con los protagonistas una relación de competencia y a la vez reconocimiento, no llegan a tener el espesor adecuado. Eso sí, hay un episodio llamado Cuckoo Chicks que le da a la primera una entidad que los otros dos no tienen, aunque su verosímil no sea del todo sólido. Lo mismo podemos decir de las participaciones de Téa Leoni y Bobby Canavale, que quizás merecían un mayor lucimiento. Asimismo, si pensamos en la resolución al enigma, que se hilvana en los dos últimos episodios, luce un tanto forzada, por más que le brinde la oportunidad a Martin de volver a exhibir su capacidad -prácticamente inigualable- para el humor físico. Eso no quita que Only murders in the building se mantiene como una serie con una llamativa habilidad para entablar diálogos estéticos no solo entre el thriller y la comedia, sino también entre otros géneros e imaginarios, a los que explora y repiensa con bella vocación lúdica. Todo, obviamente, quedó abierto para una sexta temporada que ya se sabe que tendrá lugar en Londres y por eso vuelven las dudas: ¿será la serie capaz de conservar su identidad estilística o sucederá algo similar a lo ocurrido con la cuarta entrega? Quizás ese sea el gran enigma.
-La quinta temporada de Only murders in the building está disponible en Disney+. Ya está confirmada una sexta entrega.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

