Del jueves 4 al martes 16 de septiembre se llevará a cabo en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530, CABA) un ciclo denominado Seijun Suzuki, iconoclasta y rebelde.
El programa está integrado por diez largometrajes en copias de 35 mm enviadas especialmente desde Tokio, confirmación del estatus de Suzuki como director de culto, reconocido internacionalmente por la manera en que subvirtió desde adentro al sistema de estudios del cine japonés, cuestionando los estereotipos y utilizando los géneros como campos de experimentación visual. El ciclo está organizado por el Complejo Teatral de Buenos Aires, dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad, junto con el Centro Cultural e Informativo de la Embajada de Japón, The Japan Foundation y Fundación Cinemateca Argentina.
“Hasta que la compañía lo despidió, en 1967, y eventualmente quitó de circulación todos sus films, Seijun Suzuki dedicó su carrera a dirigir largometrajes de clase B para el estudio Nikkatsu: films de bajo presupuesto anclados en géneros preestablecidos que solían exhibirse luego de algún film más prestigioso en las salas de cine de la empresa. El vagabundo de Kanto (1963), por ejemplo, se proyectó junto al film de Shohei Imamura La mujer insecto e Historia de una prostituta (1965) acompañó en la pantalla a Intentions of Murder, del mismo realizador. Todos estos proyectos eran asignaciones del estudio y generalmente se trataba de largometrajes de identidad genérica clara y bien definida: policiales duros, comedias, films de guerra, películas de yakuzas, melodramas con prostitutas. A un promedio de tres o cuatro realizaciones al año, Suzuki comenzó a encontrar la forma de hacerlas más ‘interesantes’, lo que generalmente implicaba intensificar lo que ya estaba disponible en el guion: utilizar una puesta en escena e iluminación de origen teatral, mostrar la acción desde ángulos excéntricos, destacar los detalles más inesperados, elevar el nivel del humor absurdo”. (Tony Rayns).
“Cuenta la leyenda que Suzuki, fiel empleado del gran estudio japonés Nikkatsu, realizó entre 1956 y 1967 cerca de 40 largometrajes, a un ritmo incansable de unos tres o cuatro por año. En su mayoría, esos largometrajes de presupuesto bajo o moderado y afincados en el terreno de los géneros más populares (el cine de yakuzas, el policial, el melodrama histórico, la comedia), fueron completados en el tiempo estipulado por los gerentes de la empresa y resultaron, salvo excepciones, comercialmente exitosos. La leyenda también dice que, a partir de cierto momento en su carrera, Suzuki comenzó a juguetear con los lugares comunes narrativos y visuales, recortando y pegando ideas transgresoras, practicando dobleces y piruetas donde nadie las había realizado antes, haciendo incluso evidente el propio artificio de la historia. Y llevando a cabo, finalmente, un golpe de estado, al eliminar del trono a todos aquellos elementos que se interpusieran ante su profundo deseo de entender el cine como un juego formal. Fue entonces, siempre según ese legendario cuento, que sus jefes decidieron expulsarlo, generando la ira de sus muchos seguidores, pero logrando que ingrese a una nunca escrita –pero de todas maneras muy efectiva– lista negra, relegándolo a un ostracismo de casi una década. Por esta vez, la leyenda es genuina. Suzuki fue uno de los cineastas más renovadores del último período dorado del sistema de estudios cinematográficos nipones, un verdadero “autor” en el sentido etimológico acuñado por los muchachos cahieristas: un artista capaz de dejar su marca incluso en aquellos proyectos más rabiosamente comerciales”. (Diego Brodersen, Página/12).
Entradas a la venta por boletería y web, una semana antes del inicio del ciclo. https://complejoteatral.gob.ar/cine
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1 comentario en «Seijun Suzuki vuelve a la sala Lugones»
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