Por Mex Faliero
En el extenso entramado de spin-off, secuelas, recuelas, precuales y cuanto invento se haga en la industria del cine, Star Wars está -tal vez- diluyendo el interés que había en ese universo años atrás, con excepción de los fanáticos que todo lo ven, obviamente. Sin embargo, en ese enjambre de producciones, Andor fue uno de los mejores exponentes. Precuela de Rogue One, que a su vez era una precuela del Episodio I: Una nueva esperanza, esta serie creada por Tony Gilroy exhibe algunos de los problemas y muchas de las virtudes del universo creado por George Lucas: es decir, un poco esa tensión meliflua que busca darle rigor a algo que debería tener más ligereza, pero a la vez la maleabilidad de una historia que puede torcerse para el lado de la aventura sin perder la compostura. Si la primera temporada tuvo una estructura llamativa, dividiéndose en dos partes bien diferenciadas, esta segunda temporada tuvo una nueva particularidad narrativa: cada semana se estrenaron tres episodios, que funcionaban como microrrelatos dentro del relato superior. Es decir, los capítulos 1-2-3 suceden en un mismo tiempo-espacio, para una elipsis de un año y otra vez el 4-5-6 en el mismo tiempo-espacio. Así, hasta llegar a los 12 episodios. Esto puede ser visto como un apuro por resolver una historia que podría haber dado para cuatro temporadas, pero en cierta medida funciona de una manera rítmica para avanzar haciendo hincapié en los momentos fundamentales. Hubo algunos tramos realmente muy interesantes, especialmente los capítulos 7-8-9, donde la avanzada del Imperio sobre la Rebelión sirvió para episodios concentradísimos en el conflicto dramático y en la tensión política, entre personajes que se balanceaban de un lado y otro de la batalla. En esta segunda temporada Diego Luna, como Cassian Andor, demostró estar a la altura de un personaje que está más cerca del espíritu de un Han Solo que de los soporíferos jedis. Podemos decir que el capítulo final no logra salir de la lógica de precuela, acomodando todos los asuntos para que cierren, lo que vuelve a la serie un producto subsidiario antes que algo con interés concreto. Más allá de eso, hubo momentos emotivos, en los que se sintió esa respiración trágica de estos personajes condenados al fracaso, y buenas actuaciones de un elenco muy sólido entre los que destacaron Stellan Skarsgård, Denise Gough, Kyle Soller y Genevieve O’Reilly. Andor terminó dejando la vara alta y si bien es consciente de la imposibilidad de su continuidad, dejó alguna semilla para plantar y ver si prende.
NdR: las dos temporadas de Andor están disponibles en Disney+.
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