La plataforma Lumiton.ar presenta en su catálogo películas de la guionista y directora argentina María Luisa Bemberg, que estarán disponibles de forma gratuita hasta el próximo 3 de junio.
Programación:
Señora de nadie (Idem / Argentina / 1982 / 95 minutos)
-Es la historia de Leonor, una buena ama de casa que vive con su marido y sus hijos. Un día, circunstancialmente descubre que su marido la engaña y comprende que su mundo, basado en una mentira, se ha desmoronado como un castillo de naipes.
Camila (Idem / Argentina / 1985 107 minutos)
–En una hermosa casa colonial, con fuentes y magnolias en el jardín que mira al río, Camila O’Gorman toca el piano. No lejos, tañen las campanas de la Iglesia del Socorro donde oficia el presbítero Ladislao Gutiérrez. El destino teje su trama. Camila, educada bajo las severas consignas de una familia tradicional, donde la virginidad y el acatamiento a las virtudes domésticas es un mandato, se enamora del joven jesuita. En un frío amanecer del 18 de agosto de 1848, Camila O’Gorman y Ladislao Gutiérrez son fusilados. Los acribillados cuerpos de los amantes logran finalmente perpetuar el abrazo por el cual se les quitó la vida.
Miss Mary (Idem / Argentina / 1986 100 minutos)
-La acción se desarrolla en una estancia argentina, comenzando en el verano de 1938. Es la historia de una familia, símbolo de la oligarquía que contrata a Miss Mary para encauzar con firmeza la educación de los tres jóvenes de la casa. Y así como los movimientos sociales van a hacer irrupción en el escenario político de un país en crisis, la presencia de Miss Mary va a provocar en el seno de esa familia, sin quererlo, la brusca irrupción de la verdad, de la ruptura y del desorden.
Yo, la peor de todas (Idem / Argentina / 1990 / 107 minutos)
-Inspirada en el ensayo Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, de Octavio Paz, esta historia narra los últimos años de la célebre y bellísima Juana Inés de la Cruz, conocida en México como la Décima Musa, que se encierra a los veinte años en un convento para poder estudiar. En esa época colonial, la Iglesia desaprueba a una monja que no solo enseña canto a sus alumnas, sino que también se dedica a la astronomía, la poesía, el drama, la filosofía y la teología. Tampoco ve con buenos ojos los apasionados sonetos dirigidos a la virreina, la dulce Marquesa de Laguna. El cerco se va cerrando sobre ella. Finalmente, termina renegando de sus voces, de su inmensa fuerza creadora, de su talento.
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