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Recapitulación de Only murders in the building: I know who did it (final de temporada)

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

NdR: Este texto contiene spoilers.

Concluyó la segunda temporada de Only murders in the building, con un capítulo que terminó de ordenar el caos que por momentos fueron estos diez episodios. Es que si la temporada se balanceó entre la trama de misterio bordada con suspenso y comedia y los dilemas personales de los personajes, por momentos pareció dar demasiadas vueltas hasta encontrar el tono. La temporada estuvo encausada alrededor del asesinato de Bunny Folger, pero se fue derivando hacia algún interés sentimental de Mabel (Selena Gomez), la historia familiar de Charles (Steve Martin) y los conflictos de paternidad de Oliver (Martin Short). Y si las resoluciones en esos aspectos van de lo simplificado a lo irresuelto, en cuanto al misterio hay que reconocer que el I know who did it, dirigido por Jamie Babbit, se decantó por lo lúdico: es que los tres podcasteros intuyeron desde el primer momento quién había matado a Bunny y se decidieron a jugar con los demás personajes y, fundamentalmente, con los espectadores. Y cuando todos los dardos parecían apuntar a la competitiva Cinda Canning (Tina Fey), finalmente fue Poppy White (Adina Verson) la que terminó confesando el crimen por medio de una maniobra cercana al universo Scooby Doo. Esto incluyó una muy divertida simulación de la cámara lenta, con un uso del humor físico tan propio de Steve Martin que hizo recordar a aquella maravillosa secuencia arrastrándose en el final de la temporada pasada. Si bien los sospechosos se fueron acumulando capítulo a capítulo (y no vamos a sacar pecho al grito de “lo dijimos”, pero…) algo nos decía que la tal Poppy escondía más de lo que decía. En definitiva todo lo del cuadro fue una mascarada del guion, como la inclusión de la artista Alice (Cara Delevingne), para distraernos de lo importante: la construcción de una villana con claros elementos psicopáticos, una criatura que encaja perfectamente en el espíritu de estas historias de misterio donde el rencor y la frustración alimenta a muchos asesinos. Si bien Only murders in the building parece haber perdido parte de esa mirada melancólica sobre la alienación en la gran ciudad, en esta temporada ganó en reflexión acerca de las distancias generacionales, que parece ser el gran tema de fondo desde la misma conformación de su elenco, integrado por leyendas y figuras del presente. Igualmente se confirma como una comedia divertida y elegante, que incorpora notablemente el ánimo de la neurosis neoyorquina a sus historias detectivescas. Y, gran recurso, nos vuelve a dejar en los últimos minutos con un crimen a resolver en la próxima temporada, en este caso un muy divertido cameo de Paul Rudd que ya pone a los personajes en otro escenario, aunque no muy distante del artificio y la simulación que oculta la serie: el crimen es durante una obra de teatro dirigida por Oliver, protagonizada por Charles y en la que Mabel asiste como espectadora. Only murders in the building es de lo más chispeante y ligero que podemos encontrar hoy en las plataformas. Hay tercera temporada confirmada. Se agradece.


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