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Los hermanos Willoughby

Título original: The Willoughbys
Origen: EE.UU.
Dirección: Kris Pearn, Rob Lodermeier
Guión: Kris Pearn, Mark Stanleigh, basados en el libro de Lois Lowry
Voces originales: Will Forte, Maya Rudolph, Alessia Cara, Terry Crews, Martin Short, Jane Krakowski, Seán Cullen, Ricky Gervais, Brian Drummond, Kris Pearn, Fiona Toth, Michael Dobson, Nancy Robertson, Kathleen Barr
Fotografía: Sebastian Brodin
Montaje: Ken Schretzmann, Fiona Toth
Música: Mark Mothersbaugh
Duración: 90 minutos
Año: 2020


6 puntos


FAMILIA PARA ARMAR

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

En Los hermanos Willoughby (producción animada de Netflix está basada en el libro de Lois Lowry) hay una clara conexión con Una serie de eventos desafortunados. Aquí también tenemos a un grupo de hermanos habitando un hogar que los violenta y los aísla. Si en aquella era ese personaje siniestro del Conde Olaf el que maltrataba a los chicos, aquí son el padre y la madre, una pareja algo libidinosa que mantiene a los cuatro retoños (el nene, la nena y los dos gemelos más pequeños) alejados y casi sin alimentos, o comiendo las sobras, en una tenebrosa mansión gótica. Pero hay una solución a la vista: mandar a los padres de viaje con la esperanza de que no vuelvan nunca más, mientras ellos se declaran como huérfanos y logran que el Estado los ubique en otro hogar, con una familia más cariñosa. Obviamente, el plan no saldrá del todo como lo esperan.

Uno de los productores de Los hermanos Willoughby es Ricky Gervais, quien se reserva la voz del narrador de la historia, un simpático gato dueño de un cinismo característico del actor británico. Esa voz no solo nos instala en la historia a la manera de un Pepe Grillo en Pinocho (es narrador, pero también protagonista), sino que sienta el tono que tendrá la película: una mirada descarnada sobre la familia tradicional y un humor negro que sobresale, especialmente, en los primeros minutos. Es uno de los aciertos de Los hermanos Willoughby, sobre todo porque impone una pose canchera pero sin perder de vista cierta calidez en los personajes: por ejemplo, es encantador el Comandante Melanoff que lleva la voz tan característica de Terry Crews. Esta atención a la calidez es clave para que el nivel de ironía no tome una distancia que resulte perjudicial al relato; es decir, cómo terminar apuntalando la idea de una familia disfuncional si la construcción familiar es dinamitada de plano.

Otro de los puntos destacados es el diseño de la animación, con los pelos de los personajes simulando la textura de la lana y generando una sensación de artesanía. Precisamente lo artesanal es indispensable, esa idea de construcción constante: en Los hermanos Willoughby se dice finalmente que la familia es algo que se debe construir. Esta es un de las tantas ideas atractivas, aunque podamos señalar que a la película le falta algo de ambición formal y también mayor profundidad. Se nota por momentos ese mal de la animación mainstream contemporánea, esa apelación a veces al ritmo sin sentido o a la búsqueda de la humorada poco práctica, que no fluya con la narración y que está puesta como salvavidas: es como si tuvieran miedo a que el espectador se distraiga. No obstante es un film divertido, que toma distancia con inteligencia de algunos clichés y lugares comunes, especialmente los que tiene que ver con construcciones sociales.

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