Título original: Me’ever Laharim vehagvaot
Origen: Israel / Alemania / Bélgica
Dirección: Eran Kolirin
Guión: Eran Kolirin
Intérpretes: Alon Pdut, Mili Eshet, Shiree Nadav-Naor, Noam Imber, Yoav Rotman, Ala Dakka, Oneg Efron, Suzanna Papian, Naama Preis, Shani Rotenberg
Fotografía: Shai Goldman
Montaje: Arik Leibovitch
Música: Asher Goldschmidt
Duración: 92 minutos
Año: 2016
5 puntos
LO PRIMERO ES LA FAMILIA
Por María Putrueli
David es un hombre que ha dedicado gran parte de su vida al servicio del ejército, ahora llega el momento de su retiro para iniciar sus días de manera más presente junto a su familia y comenzar la búsqueda de un trabajo que lo reinserte en la sociedad. Si bien la premisa pone como protagonista a este militar devenido en padre de familia, la historia abarca mucho más, abriendo el juego argumental con cada individuo del núcleo familiar, la esposa de David, una docente que comienza una relación con un alumno, la hija, una rebelde en potencia decidida a luchar por sus ideales, muy distintos a los de su padre, y el hijo, quien si bien parece no aportar mucho al relato, ya al final tendrá su momento, aún cuando esto tampoco sume mucho.
Las buenas intenciones del director parecen no encontrar un resultado muy satisfactorio en lo que a calidad refiere, la posibilidad de hondar en la realidad de la sociedad israelí queda a mitad de camino, y el hilo narrativo se pierde una y otra vez en diálogos que prometen mucho pero terminan diciendo nada, o peor aún, diciendo las cosas por la mitad.
Tampoco se aprovecha la premisa inicial, la adversidad laboral que enfrenta David no se sostiene de manera argumental, así como tampoco otros temas interesantes que parecen fundidos de una tibieza parsimoniosa, ya sea el adulterio, la incomodidad de una familia cómoda, la hija menor relacionándose con un grupo de árabes, la violencia que lleva por dentro el hijo, e incluso algunas situaciones fuera de la cotidianeidad son banalizadas y naturalizadas sin propósito ni fundamento.
Sin nunca llegar a un punto de clímax interesante, las buenas actuaciones salvan un poco un guión con muy poco para contar, algo confuso por momentos, que nos deja con una sensación de haber podido construir una buena crítica socio política o haber ahondado aún más en la intimidad familiar, pero nada de eso pasa, y el final tarda demasiado en llegar, condenando la película con el mote de olvidable.

